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"El Covid-19 va a acabar con lo de tener 15 minutos por paciente"

"El Covid-19 va a acabar con lo de tener 15 minutos por paciente"

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Los fisioterapeutas Anna Maximo, Óscar Gómez y Roberto Simón, en la clínica Fisioconde de la capital. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Los fisioterapeutas Anna Maximo, Óscar Gómez y Roberto Simón, en la clínica Fisioconde de la capital. | MAURICIO PEÑA
C. Centeno | 06/07/2020 A A
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"El Covid-19 va a acabar con lo de tener 15 minutos por paciente"
Sanidad Los fisioterapeutas trabajan desde el hospital con los contagiados más graves para disminuir las secuelas físicas y respiratorias que les deja la enfermedad / Las clínicas privadas se recuperan de pérdidas "brutales" derivadas de la pandemia
Que un test confirme que el paciente ya no es positivo en covid-19 es solo ganar la primera batalla de una larga guerra en la que intervienen otros muchos factores, como el tiempo que la persona haya pasado en UCI, sedado o intubado. La ciencia desconoce, por el momento, cuáles serán las secuelas que dejará el virus en los contagiados, pero las físicas y respiratorias son notables entre quienes han pasado por las unidades de críticos. Así lo confirma Óscar Gómez, delegado provincial del Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Castilla y León y uno de los profesionales de Rehabilitación del Hospital de León.

Allí, los fisioterapeutas han trabajado con pacientes en las UCI, que se habilitaron también en otras zonas como reanimación, o en las plantas ‘covid’. Los principales problemas que tienen que tratar con estas personas son «deficiencias neurológicas que sobrevienen a estar mucho tiempo sedado y en estado crítico», además de la pérdida de masa muscular «derivada de un ingreso prolongado». Eso hace que los pacientes que suben a planta «tengan mucha imprecisión en el movimiento de las manos» para actividades cotidianas como «llevarse una cuchara a la boca o manejar el mando de la televisión», a lo que se suma «falta de fuerza en todos sus miembros, tanto superiores como inferiores».
Además de trabajar el movimiento «de todas las articulaciones» –hay pacientes que tienen que volver a andar e incluso a hablar si han tenido un intubamiento prolongado– otro aspecto fundamental para ellos es la fisioterapia respiratoria, que facilita la ventilación en personas que ven mermada su capacidad pulmonar y consideran clave para recuperarse de las «muchas lesiones» que conlleva una larga intubación. Una disciplina muy «desconocida» en España, asegura Anna Maximo, especialista y fundadora de la primera clínica de fisioterapia respiratoria en León. La profesional advierte que algunas de las personas que hayan sufrido covid-19 pueden requerir de estos trabajos también cuando abandonan los hospitales. «Estos pacientes todavía no saben cómo se encontrarán en casa o cuando empiecen a volver a su rutina diaria, no saben si se van a cansar con pequeños esfuerzos, que sintomatologías pulmonares van a tener... todavía es muy pronto y tiene que pasar un tiempo para que se vean las secuelas», asegura.

En el Hospital de León, el equipo de Rehabilitación –en el que se encuentran integrados los fisioterapeutas– se reorganizó para atender a los pacientes con covid en diferentes grupos, lo que les permitió rotar y que «cada uno tratase a tres o cuatro pacientes como mucho». Fue así porque estas personas requerían «tratamientos mucho más largos», explica Gómez. «Cada paciente requería más de media hora efectiva, con un equipo de protección encima que da mucho calor, por lo que es muy agotador», confiesa. El trabajo con ellos «es muy minucioso» y la sesión de fisioterapia supone, por una parte, «la dureza de que ven que algo que antes podían hacer ahora no», pero, por otra, «media hora en contacto con alguien».

Un tiempo del que no disponían con sus pacientes antes de la pandemia y que esperan que haya llegado para quedarse. «Después del covid lo de tener que atender a un paciente en un cuarto de hora mientras otros dos hacen ejercicios va a cambiar mucho», confía, algo que sería «beneficioso para los profesionales pero sobre todo para los pacientes».

Junto a ello, esperan que la crisis sanitaria sirva para «demostrar a la sociedad el beneficio de la fisioterapia, que hoy en día anda de la mano de todas las áreas de la medicina», reivindica Anna Maximo. En la misma línea, el delegado provincial del Colegio de Fisioterapeutas de Castilla y León asegura que en lo que se refiere a la sanidad pública «queremos demostrar que la fisioterapia no solo es para la unidad de rehabilitación, si no que debe ser para todas las unidades que forman el hospital». Además, «la fisioterapia en el hospital ayuda a disminuir el tiempo de ingreso y eso supone un ahorro tremendo», asegura Maximo.

La pandemia ha generado pérdidas "brutales" en las clínicas privadas, que extreman la seguridad

Los fisioterapeutas de las clínicas privadas también han sufrido los efectos de la pandemia, aunque de una forma totalmente diferente a sus colegas de la sanidad pública. El decreto del estado de alarma sumado a la imposibilidad de conseguir mascarillas, alcohol o equipos de protección individual que garantizasen la seguridad les obligó a cerrar sus puertas a mediados de marzo. «Hemos tenido unas pérdidas brutales», reconoce Roberto Simón, de Fisioconde. En la misma línea se muestra Anna Maximo, que tiene su propia clínica de fisioterapia respiratoria en la calle González de Lama. «Ha sido un bache tremendo y la gente sigue con miedo, por lo que el volumen de pacientes que tenemos ahora ni se aproxima a lo que teníamos antes», asegura.

En un primer momento, «nosotros cerramos porque no teníamos material para poder tratar a la gente, ni epis, ni mascarillas, ni para desinfectar», recuerda Simón. Tras más de mes y medio reabrió después de equipar la clínica e «integrar todo lo que tenía que hacer entre paciente y paciente». Además de la mascarilla obligatoria, las calzas a la entrada y la higiene de manos, tienen que desinfectar de forma minuciosa las cabinas y eliminar cualquier elemento que no sea desechable, como las toallas. «Empecé a abrir con pocos pacientes hasta integrar todos los pasos que tenía que seguir», asegura.

La seguridad es «máxima» pero «la gente tiene miedo», reconoce Maximo, por lo que los pacientes siguen llegando con cuentagotas. «Una cosa que la gente tiene que saber es que nosotros aquí nos esforzamos muchísimo en tener todo impoluto, pero de poco sirve si luego la gente anda por ahí sin cumplir con las medidas sanitarias. Si llega alguien que ha estado dándose besos con una persona contagiada aquí se limpia y al siguiente no le va a pasar nada, pero esa persona está contagiada y va a salir y seguirá contagiando, y así volvemos otra vez a donde estábamos», lamenta Simón pidiendo compromiso a los ciudadanos en general. También Maximo llama a la «responsabilidad civil» y al «amor por el prójimo» para cumplir con las medidas de seguridad recomendadas para evitar los contagios, como llevar mascarilla o mantener la distancia social.
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