Publicidad
El CIT de Santa Marina

El CIT de Santa Marina

OPINIóN IR

14/09/2022 A A
Imprimir
El CIT de Santa Marina
Como a seis kilómetros de Toreno –municipio al que pertenece– y a otros tantos de Congosto –aunque esta carretera, que depende de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, está cortada desde hace tiempo; de eso ya hablamos aquí en su día–; y no mucho más lejos de Losada –que siempre es una referencia–, se encuentra Santa Marina del Sil, una pequeña localidad en la cola del embalse de Bárcena –las vistas son espectaculares–, que no llegará a contar con cuarenta habitantes censados. Pero que tiene, eso sí, una actividad envidiable; seguro que has oído hablar del Festival de la Carpa o de la Feria de las Castañas –el Magosto–, ¿a que sí?

Mucho ha tenido que ver en ello, desde luego, su Centro de Iniciativas Turísticas, el CIT, cuya sede –un amplio edificio de dos plantas a la entrada del pueblo, en la parte alta–; y, muy especialmente, su fundador y presidente Ángel González, que ha dedicado a su tierra buena parte de su vida.

Este año, el CIT cumple 45 años… o eso pensaba yo… Ángel se encargó de corregirme: sus estatutos son de 1981. Vale. Pero el germen, los orígenes, sí que se remontan a 1977, cuando se decidió poner en marcha por vez primera lo que hoy es el Festival de la Carpa –que el pasado mes de julio ha celebrado su edición número 44– y que, más allá de una jornada de pesca en el pantano –que también–, es una fiesta por todo lo alto. Lo mismo ocurre con la Feria de las Castañas –el Magosto–, cuya trayectoria es también amplísima: el próximo mes de noviembre alcanzará su cuadragésima edición.

Pero, además de estas dos grandes citas, el CIT se ha volcado también en otras iniciativas –senderismo, pintura, cestería, exaltación del botillo…– y campañas –Ponfeblino, carretera Santa Marina-Congosto…–; y este año, a su vez, ha publicado el libro ‘Santa Marina en sus orígenes’ –del que, por cierto, me han regalado un ejemplar; ¡muchísimas gracias!– que gira en torno a su carta puebla, otorgada por el abad del monasterio de San Andrés de Espinareda en 1220. Ahí es nada…
Volver arriba

Newsletter