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El Ave Fénix

El Ave Fénix

CULTURAS IR

| CARLOS CAMPELO GARCÍA Ampliar imagen | CARLOS CAMPELO GARCÍA
Ángel Ibéñez Gutiérrez | 02/06/2020 A A
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El Ave Fénix
La juventud también escribe (VII) La Nueva Crónica continúa este serial sobre los ganadores del II Concurso ‘Relatos para Josefina, 2020’ con este relato de Ángel Ibáñez Gutiérrez cuyo personaje central se inspira en el cuento de Josefina Aldecoa ‘A ninguna parte’, tomado de la selección ‘El juez y otros cuentos’ realizada en su momento por Isabel Cantón Mayo
Eugenio lloraba desolado. ¿Qué sería de su vida?    El destino eligió que ese día lluvioso sería en el que a su joven padre le llegaría la muerte. Antes de que esto ocurriera Eugenio escuchó su última voluntad: que su tienda siguiera existiendo.

Las continuas quejas de los clientes de esta tienda entristecían la mañana de Eugenio cuando su padre aún vivía. Él se quedaba mirando los juegos de los niños del patio de enfrente. Odiaba ayudar a su padre y deseaba poder encontrar trabajo. Por ello comenzó a estudiar inglés. Como decía su buen amigo Daniel, «sin el inglés no vas a ninguna parte».

Su ansia por encontrar empleo provocó que seis meses antes se interesara por un anuncio para gente iniciada en la lengua inglesa y que prometía un trabajo sencillo y bien pagado; pero acabó siendo un fracaso, pues se trataba de pasear un rato a un perro.

Por lo tanto en los últimos días seguía ayudando a su padre en la odiada tienda, hasta que falleció; y ahora la tiene que llevar adelante él.

La situación continúo así hasta que ocurrió el desastre.

Los clientes habían huido despavoridos mientras Eugenio seguía en el mostrador anonadado. No entendía nada de lo que estaba pasando. Humo… Eso es, olía a humo. Sonaban sirenas a lo lejos, como si de susurros se tratasen. Se giró y notó el tremendo calor que provocaban las llamas, probablemente originadas por algún electrodoméstico. No sabía qué hacer. «Mantén la calma, debes actuar rápido», pensó mientras se acercaba al origen del incendio.

Eugenio se encontraba desorientado. Vio a algunas personas que vestían batas blancas alrededor suyo. «Se está despertando», oyó. Entonces se dio cuenta de lo que había pasado y sonrió aliviado. Le dijeron que su situación iba mejorando y que en dos días ya podría salir del hospital.

Así ocurrió. Pasados dos días fue a dar un paseo. Se sorprendió al ver que en muchas farolas había carteles en los que se podía leer mensajes para apoyar a Eugenio en su proyecto. «Nos reuniremos en la Plaza Mayor», decían.

Un año más tarde, Eugenio se levantó y como cada mañana fue a encender el letrero de neón de su famosa tienda, «El Ave Fénix».

Ángel Ibáñez Gutiérrez tiene 12 años, cursa 1º de ESO en el IES Lancia  y quedó finalista en la Categoría A (Secundaria) del certamen de relatos.

El ilustrador


Carlos Campelo García, alterna literatura y dibujo entre sus pasiones,  y es un habitual de los encuentros de narradores de la provincia, en los que suele participar con sus relatos. Recientemente ha visto la luz un libro suyo en el que aparecen publicados e ilustrados por él mismo un buen número de ellos. Le gusta apostar por el potencial artístico de los más jóvenes, y así es la segunda vez que participa en este certamen proporcionando la ilustración de uno de los relatos que llegaron a la fase de premiados.
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