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El astorgano que pide ayuda para cambiar su silla de ruedas

El astorgano que pide ayuda para cambiar su silla de ruedas

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Luis Miguel Fuente Pertejo con la silla que tiene en la actualidad, de la que sospecha que no le va a aguantar mucho. | L.N.C. Ampliar imagen Luis Miguel Fuente Pertejo con la silla que tiene en la actualidad, de la que sospecha que no le va a aguantar mucho. | L.N.C.
Fulgencio Fernández | 03/02/2020 A A
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El astorgano que pide ayuda para cambiar su silla de ruedas
Sociedad Luis Miguel, con parálisis cerebral y dependiente de una silla adaptada, pide ayuda para cambiarla pues la que tiene está deteriorada y solo tiene una pensión asistencial
Luis Miguel Fuente Pertejo es un habitual de las calles de Astorga con su silla de ruedas eléctrica. Lleva veinte años viviendo en la capital maragata aunque no nació allí. "Soy de León y me gustaría vivir allí pero las circunstancias de la vida me han traído hasta Astorga , donde me conoce casi todo el mundo. Para regresar a León sólo puedo en tren, ningún otro medio está adaptado a mis necesidades".

Las circunstancias de la vida no han sido nada benignas con este leonés que sufre parálisis cerebral desde su nacimiento, explica que por una negligencia médica, y tiene por ella una minusvalía del 95% que hace que en su vida diaria tenga una dependencia absoluta de una silla de ruedas eléctrica. "Sin ella no soy nada, mis piernas son realmente mi silla. Mi autonomía depende de ella pues no tengo familia".

Y cuenta Luis Miguel que con ella va arreglándose, puede hacer la "vida normal que puede tener alguien como yo. Me muevo por la ciudad, me arreglo en casa, aunque necesito a alguien que me acueste, que me levante y me cure, lo que también me supone unos gastos importantes para mi exigua pensión asistencial, que no llega a los 600 euros, 587 concretamente".

- Si me falla la silla quedaré preso en mi propia casa.

Y ahí llega su problema pues la actual silla le viene dando evidentes muestras de que puede "dejarlo tirado" en cualquier momento. "Ya es vieja y la utilizo mucho; me da problemas el sistema eléctrico, los mandos... creo que está en las últimas".

Esta situación es la que le ha llevado a gestionar el poder hacerse con una nueva que le permita hacer una vida autónoma. "Tengo concedida una subvención desde septiembre del pasado año, pero una silla es muy cara, casi 6.000 euros, por lo que debo costear yo el resto de la silla, alrededor de 2.500 euros, algo imposible de ahorrar para mi pues con esos 587 euros tengo que pagar el alquiler, el agua, la luz, la comida y pagar a la persona que me ayuda en casa".

Explica que su discapacidad de más del 90% hace que necesite una silla de características muy especiales, con basculación tanto de asiento como de respaldo, además de ser anatómica, para que no le cause más complicaciones.

Dado que Luis Miguel es muy activo en redes, incluso con una canal de youtube para concienciar sobre la discapacidad, acudió a la página change.org para exponer su caso y recoger firmas. La respuesta ha sido muy positiva, los comentarios de la mayoría de los firmantes (ayer se acercaba a las 1500 firmas de las 5000 que se propuso lograr) le animan, pero ahora se encuentra con que tal vez no era el camino más apropiado.

"Lo de las firmas está bien porque me hace visible, pero no me soluciona nada"


"Hola muy buenas estoy aquí porque necesito ayuda urgente, yo me llamo Luis Miguel , soy una persona con discapacidad pero llena de vida y alegría pero esta vida, por desgracia,  me ha dado muchos golpes y ahora estoy en un etapa de mi vida muy mala.  No me gusta el andar pidiendo cosas a nadie pero en estos momentos para mí desgracia no me queda de otra". Así comienza el texto con el que el enfermo astorgano solicita las firmas en change.org para su causa de hacerse con una nueva silla, "en la que vivo más de doce horas al día".  Pero este mismo lunes agradecía la respuesta de los internautas, también los comentarios, pero mostraba cierta desazón e incluso dudaba que hubiera elegido el mejor camino para su petición: "He sentido la solidaridad de la gente, pero la realidad es muy dura, lo que necesito es dinero, reunir los 2500 euros que tengo que aportar para la nueva silla eléctrica", aunque es consciente de que estas firmas le "darán un motivo para acudir con ellas a las instituciones, o despierta alguna conciencia".
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