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El arte de la memoria

El arte de la memoria

OPINIóN IR

04/12/2021 A A
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El arte de la memoria
Las pequeñas luces -amarilla, verde, roja- se encienden y se apagan. Bailan, frenéticas. A pesar de la época, no son luces navideñas sino las de un panel del Departamento de Seguridad de la minera Hullera Vasco Leonesa. Las luces forman parte del sistema de monitorización ambiental de galerías y pozos -metano, monóxido de carbono, ventilación-. En el panel hay nombres que a muchas personas les hablan de una vida entera: grupo Ciñera, grupo Amezola, grupo Santa Lucía, grupo Competidora. Se señalizan pozos, plantas, capas, tolvas, ventiladores, subestaciones.

Un amigo me envió esta semana una foto de este panel. Está en el Servicio de Industria, en el edificio de la Junta, en León. Es mejor que esté ahí que oxidándose en alguna oficina o nave abandonada, aunque me gustaría más que estuviera en alguno de los pueblos del valle de Gordón con cuya historia se relaciona. Pero, ¿dónde?

En Gallarta, Vizcaya, cientos de personas se asoman cada año al mirador desde el que se ve la mina de hierro a cielo abierto que marcó la vida de esta zona. Hace unas semanas se hizo allí un homenaje a Carmelo Uriarte, minero e impulsor -junto a otros ex mineros y trabajadores de la siderurgia- del Museo de la Minería del País Vasco. Frente a la de Gallarta, la leonesa mina a cielo abierto de carbón de Santa Lucía de Gordón no es menos impresionante, pero no tiene quien la enseñe. Para eso todavía quedan por resolver cuestiones ‘concursales’ y sería necesario restaurar los taludes superiores, consolidar el resto, sellar el vaso y empezar a ver este agujero como lo que es: un paisaje de la memoria.

Esta columna coincide con el día minero de referencia -santa Bárbara- y lo suyo es dedicarla a la memoria de las cuencas, que estos días se refresca como debe -y como puede-. Casi todos los municipios tienen previsto algo. Santa Marina de Torre inaugurará una escultura en recuerdo a sus mineros fallecidos y Valderrueda invita a un cocido montañés a los que siguen viviendo en el municipio. Y hay actos en La Robla, en Fabero, en Villablino y en el Museo de la Siderurgia y la Minería de Sabero. Si hay tantos es porque el arte de la memoria no es un arte cualquiera.
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