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Efectos colaterales… y peores

Efectos colaterales… y peores

OPINIóN IR

03/03/2021 A A
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Efectos colaterales… y peores
Que la pandemia nos está afectando a todos, en mayor o menor medida, es cosa patente, aunque hasta hoy nos hayamos encontrado libres del virus y aun nuestro entorno más afectivo tampoco se haya contagiado de tan letal mal.

No sólo aumentan de manera alarmante la desigualdad y la pobreza por la cantidad de personas que están quedando sin trabajo y sin recursos y que dependen de las políticas sociales o de ayuda del Estado, cuando no de la propia solidaridad ciudadana, sino que se constata cómo a todos comienzan a afligirnos la ansiedad y el miedo, el estrés, como respuesta a estas continua incertidumbre y creciente crisis, hasta el punto de que el incremento del uso de ansiolíticos y antidepresivos en 2020 ha sido de un 4,8 %, frente el 2 % habido en 2019.

Yo mismo encuentro dificultades, me exige esfuerzos, la práctica de mis más habituales gustos y placeres –leer y escribir– y, sin embargo, con naturalidad me veo entregado por largo tiempo, sin precisar afán alguno, a otro hasta ahora gozado con menor frecuencia y mayor disciplina, el cine. Sí, mientras que, en estos tiempos, la lectura ha perdido para mí capacidad de abstracción, el cine la ha ganado, permitiéndome no sólo llevar mejor el mayor, por preciso, apartamiento del trato social, sino facilitándome que los propios pensamientos y sentidos, mi mente, se distancien lo más posible de la anormalidad cotidiana. Digamos que, de alguna manera, el cine está siendo más segura senda para el exilio de mí mismo, cuando no la tisana o el pildorazo de turno.

Claro que, según me informo, los efectos secundarios los podemos encontrar, en algún caso, además de con la cualidad que cada cual los juzgue, como aún más extraños, si no milagrosos.

Así, ¿no es extraño que Fernando Simón, aun ya disculpado de su intervención sobre las manifestaciones del 8M y las semanas procesionarias, no haya matizado su «por favor, que no vaya nadie con síntomas»? ¿No son riesgo temible los asintomáticos? Efecto colateral. ¿No será mejor ni las unas ni las otras? ¡Ninguna!

Así, ¿no es milagroso que el rey emérito, cuyo último salario o asignación neta –incremento arriba, congelación abajo– era de unos cien mil euros, de repente, regularice con más de cuatro millones de euros otra parte de sus cobros en especie? Efecto colateral.

Lo que ya no me parece efecto colateral, sino pésimo síntoma si no infección, es que el político mejor valorado por los empresarios del Círculo Empresarial Leonés haya sido Santiago Abascal. ¡Ay, el plumero!

¡Salud!, y cuiden y cuídense.
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