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Educación en Castilla y León: compromiso de «calidad, equidad y libertad»

Educación en Castilla y León: compromiso de «calidad, equidad y libertad»

OPINIóN IR

09/06/2022 A A
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Educación en Castilla y León: compromiso de «calidad, equidad y libertad»
Hace año y medio, al día siguiente de haber superado la Lomloe el trámite del Congreso de los Diputados, el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, anunció que trataría de utilizar todas las herramientas que le permita el Estado de Derecho para defender el sistema educativo de Castilla y León contra la Lomloe y se comprometió a garantizar la continuidad en esta comunidad de un sistema educativo basado en los principios de «calidad, equidad y libertad». Estaba tan indignado que llegó a asegurar que llevaría a los tribunales los puntos conflictivos de la Lomloe. ¿Por qué este enojo del presidente? Porque, según él, el gobierno tramitó esta ley «aprovechando la pandemia, sin buscar el consenso con las autonomías, para imponer una normativa de marcado sentido antiguo y sectario». Considera, por lo tanto, que la nueva normativa es de «bajísima calidad democrática», «atenta contra la cultura del esfuerzo y del mérito», «supone un empobrecimiento de su contenido claramente mejorable» y la ansiada «selectividad única» queda sepultada por esta ley. Estábamos expectantes por conocer la aplicación de la Lomloe en la comunidad ya que Fernández Mañueco juraba que «no pasaría» por esto y trataría de hacer uso de todos los medios disponibles para evitar esta ruina y deterioro.

Ante la tardanza del Gobierno en la publicación de los decretos para estos currículos, en la que «se han tirado más de un año», Castilla y León se ha unido a la cruzada iniciada por la Comunidad de Madrid para aplazar la entrada en vigor de los nuevos currículos educativos un año, hasta el curso 2023-24. La razón de esta solicitud de aplazamiento no tuvo éxito, pero era justificada: «temor de que el 1 de septiembre no estén los libros de texto y de que los docentes no puedan realizar sus programaciones». Según el consejero de Educación de Madrid, Enrique Ossorio, «aunque los currículos autonómicos se tramitasen por vía de urgencia, los tiempos serían aún insuficientes … Se trata de una ley que salió adelante de manera desastrosa, pero su aplicación en el sistema educativo va camino de ser aún más caótica».

La semana pasada Castilla y León dio a conocer los borradores de los currículos de secundaria y bachillerato. Es un buen detalle, lo hace así para que los profesores se vayan haciendo una idea. Son solamente borradores porque el decreto definitivo de los documentos de la comunidad no estará disponible hasta el 1 de septiembre, coincidiendo con el inicio de curso, ya que antes deberán superar un largo recorrido de los sindicatos o el Consejo Escolar hasta su publicación en el Boletín Oficial. Tal y como había prometido Mañueco, su gran objetivo es tapar las deficiencias de los textos ministeriales. Lo que no se entiende fácilmente es que, según la Consejería de Educación, esto lo han conseguido sin incumplir ninguno de los puntos de la polémica Lomloe. Es difícil de entender que se pueda cambiar la mayor parte de los acuerdos estatales sin incumplir la norma.

Castilla y León mantendrá el modelo de éxito educativo frente a la mediocridad de la Lomloe con estos cambios: En la ESO se mantendrá el estudio de la asignatura de Geografía e Historia «con carácter cronológico», y no sólo desde 1812, como establece la Lomloe. Estudiarán la romanización, las invasiones germánicas, la monarquía visigoda, el origen de los reinos de León y Castilla o la conquista de América. Me encanta esta frase del turco Payami Safa: «Si quieres destruir una nación no hay necesidad de hacerle la guerra, basta con hacerle olvidar su historia». Sí que se hace referencia expresa al terrorismo en España. En 4º de la ESO se mantendrá la Filosofía y las segundas lenguas extranjeras. Se seguirán disminuyendo las tasas de repetición y de abandono escolar temprano, sin acudir al aprobado general, ni bajar el nivel de exigencia. La intención de la Junta es evitar el ‘buenismo’ y mantener el límite de suspensos para poder pasar de curso en la ESO y que se titule sólo cuando estén adquiridas todas las competencias de cada una de las etapas. También se pretende que en las notas figuren calificaciones numéricas. «No es lo mismo suspender con un uno que con un cuatro». Libertad de elección de centro y otros detalles que esperamos ver en la redacción definitiva. Tengo que confesar mi apoyo a estas valientes decisiones de nuestra Consejería de Educación, pero me preocupan las consecuencias de este quijotismo. Si cada autonomía va a tener sus contenidos, será más difícil la ‘selectividad única’.

Tengo que reconocer que me encanta que en los borradores se explique que los decretos se han elaborado desde una perspectiva de igualdad de género, aunque se puede haber utilizado el género gramatical masculino con el único propósito de simplificar y favorecer la lectura, entendiendo que se hace referencia tanto al género masculino como femenino, en igualdad de condiciones y sin distinción. Ojalá cunda este ejemplo.

Termino con las palabras de Rocío Lucas al presentar este tema en las Cortes, sacando pecho y presumiendo de un excelente historial en los últimos informes Pisa. La consejera de Educación presentó las claves de una hoja de ruta que han permitido que el sistema educativo de Castilla y León sea «el mejor, el más fiable, el más equitativo, el más justo y el de mayor excelencia de toda España, además de uno de los mejores entre los países de la OCDE». Todo queda resumido en su frase lapidaria: es un «programa ambicioso» para su departamento en la nueva legislatura, que se apoyará en los «pilares irrenunciables» de la «calidad, libertad y equidad».
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