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Ecologistas pide reducir en un millón de hectáreas el regadío

Ecologistas pide reducir en un millón de hectáreas el regadío

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Un terreno de regadío en la provincia de León, donde hay más de 150.000 hectáreas de cultivos de este tipo. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Un terreno de regadío en la provincia de León, donde hay más de 150.000 hectáreas de cultivos de este tipo. | MAURICIO PEÑA
Europa Press | 17/06/2020 A A
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Ecologistas pide reducir en un millón de hectáreas el regadío
Campo La organización considera que este tipo de cultivos, que en León supone más de 150.000 hectáreas, genera un gran riesgo de desertificación y sequía
Ecologistas en Acción insta a las administraciones a reducir la demanda de agua de regadío que supone en torno a 84 por ciento del consumo de agua en España, por lo que pide reducir en al menos 1 millón de hectáreas la superficie de regadío para frenar el riesgo de desertificación y sequía. Y eso que en provincias como León supone el cultivo de más de 150.000 hectáreas, por lo que es evidentemente una de las producciones más importantes de todo el sector primario.

Con motivo de la celebración este miércoles del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, la ONG reitera la necesidad de reducir la superficie de regadío y de acabar con las políticas «insostenibles» de aumento continuado de demanda de agua para la agricultura para regadío, así como aumentar la eficiencia del uso del recurso, fomentar cultivos menos consumidores de agua.

En concreto, Ecologistas estima que para recuperar un «cierto equilibrio» hídrico se requiere la reducción de aproximadamente un millón de hectáreas de riego. Si bien, admite que este recorte puede tener un «fuerte impacto económico y social» por lo que destaca la necesidad de planificar y poner en marcha la reconversión de parte del sector agrícola de forma progresiva, con el apoyo de las administraciones públicas, con el fin de que la afección social sea la menor posible.

Según datos de la ONU, la desertificación afecta a más de 110 países y cada año se pierden seis millones de hectáreas de tierra productiva. En España el 40 por ciento está amenazado de desertificación.

Por ello, Ecologistas denuncia las «insostenibles políticas de aumento continuado del regadío en España», con una intensidad de producción agraria en regadíos orientados a la exportación, la puesta en regadío de cientos de miles de hectáreas de cultivos leñosos de secano, están incrementando la degradación de los suelos, su erosión y la escasez del agua en los ríos y acuíferos.

Además, añade que el tipo de agricultura que se está sosteniendo en las diferentes regiones es clave para la conservación de los ecosistemas acuáticos y de suelos fértiles, ambos imprescindibles para garantizar la conservación de la biodiversidad y la vida de las personas.

El regadío supone el 84 por ciento del consumo total de agua en España, que registra más de cuatro millones de hectáreas regadas de acuerdo con los planes hidrológicos vigentes a los que la ONG añade otro 5 o 10 por ciento más de regadíos ilegales.

También alerta del aumento de regadío de olivo, viñedo y almendro, que siempre habían sido cultivos de secano para aumentar su productividad así como el aumento de la demanda de agua para agricultura intensiva, que reduce el volumen de agua que circula por los ríos y alimenta los acuíferos.

El informe de la ONG ‘La incidencia del cambio climático sobre los recursos hídricos en España y la evolución de las demandas’, hay aproximadamente un 20 por ciento menos de los recursos hídricos de los que se disponían a principios de la década de los noventa. En ese escenario, es previsible que en los próximos años se produzcan situaciones de colapso hídrico y medioambiental en amplias zonas del país.

En este contexto, Ecologistas en Acción denuncia que los planes especiales de sequía no introducen mejoras en la gestión y planificación sino que parten de la premisa de mantener la satisfacción de las demandas de agua de la agricultura intensiva y plantean la construcción de nuevas infraestructuras y compraventa de derechos de riego y reducción de caudales ecológicos.

Por ello, insta a adoptar medidas «eficaces» contra la desertificación y la sequía el freno al crecimiento de la demanda de agua para regadío, el incremento de la eficiencia en el uso del agua donde se pueda, el fomento de cultivos menos consumidores de agua y la reducción de la superficie actual dedicada al regadío.
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