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Dos millones de años que caben en tan solo un puñado de hojas

Dos millones de años que caben en tan solo un puñado de hojas

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Los investigadores en una de sus visitas a la cueva de Llamazares. | L.N.C. Ampliar imagen Los investigadores en una de sus visitas a la cueva de Llamazares. | L.N.C.
Víctor S. Vélez | 05/11/2021 A A
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Dos millones de años que caben en tan solo un puñado de hojas
Universidad Un grupo de investigadores de la ULE publican ‘Gota a gota’, un folleto divulgativo que aborda secretos hasta ahora desconocidos de la cueva de Llamazares
Esperanza Fernández, Ismael Coronado y Juncal Cruz, profesores del departamento de Geografía y Geología de la Universidad de León (ULE), junto a Javier Fernández, de Tecnología Minera y Topografía, han descubierto secretos hasta ahora desconocidos de la cueva de Llamazares. En colaboración con el Ayuntamiento de Valdelugueros, estos investigadores leoneses han publicado un folleto divulgativo de 16 páginas que recoge el origen, la amplia variedad de espeleotemas y la particular fluorescencia del lugar.

Un origen de la cueva de Llamazares que, según explica Esperanza Fernández a este periódico, se remonta a hace dos millones de años. Desde entonces y hasta la actualidad es cuando se han formado «la gran mayoría» de las cuevas de León, sin embargo estos investigadores continúan realizando análisis «complejos» para conocer con más detalle los comienzos de este paraje tan singular.

Una singularidad que se refleja de manera especial en el fenómeno de la fluorescencia de sus minerales. Y es que la de Llamazares «fue una de las primeras cuevas de España» que utilizó este tipo de luces sobre sus paredes para «excitar los átomos» y que emitan esos característicos brillos naranjas, amarillos y morados. «En Llamazares, en concreto, es muy llamativo porque con poca excitación se consiguen colores muy bonitos», valora Esperanza Fernández.

No obstante, para esta investigadora el mayor interés de la cueva reside en variedad orgánica y en las bacterias que influyen en su formación. También en una «muy interesante historia de animales y humanos» que todavía están investigando. Sin embargo, desde la ULE apuntan que está fauna estaría compuesta por osos, jabalíes, caballos, gatos monteses y un largo etcétera.

Una guía para los visitantes


La guía elaborada por este grupo de investigadores de la ULE, en colaboración con otros profesionales de la Universidad de Granada y del Instituto Geológico y Minero de España, está «adaptada» a los visitantes para que todos los públicos puedan acercarse a estos nuevos datos sobre la cueva de Llamazares. Según relata Esperanza Fernández, la publicación comenzó con motivo de la salida de los investigadores en el ‘Geolodía’ de este año en la Universidad. «La cueva llevaba mucho tiempo explotada pero no se dejaba entrar en ella y se daban informaciones poco científicas. Cuando fue reabierta por Sandra Fernández y Elena Fernández se nos dejó acceder y comenzamos una investigación multidisciplinar para analizar su fauna, cómo se formó, los minerales que presenta o la edad de los espeleotemas», manifiesta la investigadora.

‘Gota a gota. La cueva de Llamazares’ es el título de esta publicación que detalla aspectos de interés del lugar y de sus dos millones de años de historia. No obstante, tal y como se apunta en la guía, sus rocas se formaron en el Carbonífero, hace aproximadamente 320 millones de años, «por precipitación de iones disueltos en el agua marina que cubría una amplia plataforma de poca profundidad y aguas bien oxigenadas situada, en aquel entonces, en el Ecuador de nuestro planeta».

En las hojas de esta guía también se aportan detalles técnicos de esta cavidad kárstica que cuenta con un desarrollo aproximado de 700 metros y un desnivel de 50 metros. También se da información sobre las estalactitas, estalagmitas, coladas, caraloides y otros espeleotemas que pueden encontrarse en el interior de esta gruta.

En su folleto divulgativo, los investigadores de la ULE también acercan a los visitantes los procesos químicos de la disolución kárstica y cómo la cueva de Llamazares puede catalogarse como todo un «laboratorio natural». «La gea, el agua, el aire y los seres vivos interactúan creando un mundo particular. Por ejemplo, la reacción del guano de los murciélagos que viven en el interior de la cuevas ha generado más de 100 especies minerales diferentes, en su mayoría fosfatos», indican en esta guía.
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