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Discernimiento político

Discernimiento político

OPINIóN IR

28/04/2015 A A
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Discernimiento político
Todos somos conscientes de que en estos momentos en España estamos viviendo una situación nueva en el panorama político.

Se dice que puede ser el fin del bipartidismo por el desgaste de quienes hasta el presente han venido ejerciendo la alternancia en el poder, principalmente por el tema de la corrupción. Aunque ya sabemos que en algunos casos la existencia de corrupción no influye demasiado en el voto. Véase Andalucía.
Otro motivo de descontento se debe a que en la práctica sigue sin resolverse el tema de la crisis, a juzgar por los altos índices de paro, no correspondiéndose los éxitos de la macroeconomía con la penosa situación real me muchas personas.

En este panorama nuevas fuerzas pretenden ya sea capitalizar la indignación de algunos, ya sea prometer que ellos lo van a hacer mejor. Ciertamente no es lo mismo predicar que dar trigo y prometer es más fácil que encontrar soluciones acertadas.

Dado que el poder es muy goloso, no es extraño que la lucha por el poder no tenga miramientos, y por eso no nos sorprende que esta lucha se vuelva encarnizada. A veces da la impresión de que todo vale. Pero el elector inteligente debería tener suficiente espíritu crítico para no dejarse engañar ni manipular por nadie y saber discernir, tratando de votar al que crea que es menos malo.

Se entiende que algunos estén tan indignados que opten por opciones políticas extremistas, pero eso puede resultar peligroso. Para otros el mayor problema en este momento es que algunos partidos han traicionado a los electores al no respetar sus promesas, especialmente las que se refieren a temas que afectan a la conciencia, quedando huérfanos y sin tener donde elegir, como no sea votando en blanco. No se puede centrar todo en la economía. Otros, votando con la nariz tapada, optan por lo que piensan que es el mal menor.

No cabe duda que el panorama actual es, cuando menos, preocupante. La parte positiva es que quienes aspiran a gobernar tendrán que espabilar y no dormirse como si tuvieran el asiento asegurado por inercia. En todo caso parece claro que cada pueblo tiene los gobernantes que merece.
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