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Diablos con sotana

Diablos con sotana

OPINIóN IR

23/02/2019 A A
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Diablos con sotana
El otro día veía en Netflix el popular documental de ‘Examen de conciencia’ en el que se condenan los abusos a menores en la Iglesia española. Algo que, por otra parte, no nos es nuevo porque siempre se ha oído, pero siento que no es hasta ahora cuando la sociedad se ha levantado en jarras ante tal situación. Ya era hora. Uno de los capítulos –son tres– lo protagonizan alumnos del seminario de La Bañeza que cuentan episodios durísimos de abusos continuados por parte de curas. Relata Emiliano Álvarez, una de las víctimas, que los abusos solían ocurrir por las noches y que compartía dormitorio con 80 niños, de los cuales sólo unos 20 se habrían librado de las vejaciones. Otro de los casos, el de dos hermanos en los 90, pone de manifiesto la opacidad de la iglesia y el encubrimiento de unos a otros. Ambos hermanos se atrevieron a contarlo al rector del seminario, que no hizo nada; y a su tutor de 6º, que les prometió que lo pararía pero que finalmente tampoco les protegió. «Si nos hubiesen ayudado, en lugar de abusar de nosotros 50 o 60 veces, como lo hicieron, a lo mejor hubiesen abusado sólo en tres ocasiones». Igualmente esa afirmación sigue siendo demoledora. El documental ha conseguido por fin remover las conciencias y el Papa Francisco ha convocado una cumbre histórica contra la pederastia. El objetivo, aunque obviamente no será de cero a cien, es el de cambiar la cultura desde dentro e imponer una hoja de ruta común que tengan que seguir de manera estricta todos los miembros de la congregación en el mundo. Las víctimas piden el máximo: que se ponga en manos de la justifica civil a abusadores y encubridores y que el Vaticano haga públicos los archivos canónigos donde guardan mucha información que da testimonio de estos abusos. La solución contra curas abusadores era apartarlos a otra localidad, por ejemplo, pero no juzgarles. Tras el documental no han parado de salir nuevos casos de personas que por fin se atreven a hablar. Esperemos que esta cumbre ‘histórica’ haga honor a su adjetivo y de soluciones a la altura.
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