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Día de la educación financiera

Día de la educación financiera

OPINIóN IR

13/10/2020 A A
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Día de la educación financiera
Hace una semana celebrábamos el día de la educación financiera. En España, las encuestas indican de manera clara que tenemos margen de mejora.

¿Somos conscientes de cómo pierde valor nuestro dinero, de la inflación? El nivel de vida de nuestra sociedad se ha encarecido respecto hace unos años, los precios han subido. En los últimos diez años, el IPC en nuestro país se ha elevado el 12.7%, por lo que 100 euros de 2010 equivalen a 112 euros de la actualidad. Por tanto, hemos perdido poder adquisitivo. Para no hacerlo, esos 20.000 euros deberían haberse convertido en 22.540 euros. O sea, que tener dinero en el colchón no compensa: deberíamos, al menos, conseguir que hubiera rentado al menos ese 12.7%. ¿Cómo? Invirtiéndolo. Y es que la inversión es el mejor antiinflamatorio contra la inflación.

Pero el tipo de inversión que elijamos debe adecuarse al perfil de riesgo de cada cual. Unos, serán más conservadores, es decir, que no estarán dispuestos a aceptar riesgo alguno o muy poco. Otros, más moderados; y otros, más tolerantes, admitiendo bien el riesgo, sin preocuparles la volatilidad. Como es obvio, el riesgo va asociado a rentabilidad y, realmente, hoy en día y tal y como están los tipos de interés -y como seguirán estando una buena temporada-, los perfiles más conservadores lo tienen complicado.

Una vez considerado nuestra capacidad de riesgo, que fundamentalmente viene definido por invertir ‘en algo’ que no nos quite el sueño, hemos de determinar qué es ‘ese algo’. Un criterio válido en cualquier situación y circunstancia es el de la diversificación. A través de los fondos de inversión podemos conseguirla pues cada uno de ellos invierte en 30 ó 40 activos diferentes. Si planificamos una cartera de inversión según nuestro perfil de riesgo con cuatro o cinco fondos de inversión, tenemos muchas papeletas para que nos vaya bien. En este sentido me acuerdo del famoso aforismo: «Antes de la tormenta, todo previsto, baby». Los inversores que antes de este tsunami financiero en el que nos encontramos últimamente hubieran ‘hecho los deberes’, lo tendrían mucho más fácil para llegar a buen puerto.

Otros conceptos para «invertir con sentido» son la planificación financiera –ingresos, gastos, capacidad de ahorro–, el ahorro periódico –mejor poco a poco que de golpe– y el largo plazo como forma natural de obtener rentabilidades: ‘slow finance’.
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