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Derbi

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OPINIóN IR

08/02/2015 A A
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Derbi
Año 1987. Ocurrió durante una desapacible noche de invierno. La lluvia de noviembre (como canta Guns N’ Roses) arreciaba con fuerza en la capital de España. No importó. Los tambores de derbi sonaban en el Paseo de la Castellana y a la llamada acudieron 85.000 personas que abarrotaron el Santiago Bernabéu. El Real Madrid de ‘La Quinta del Buitre’ recibía al primer proyecto de Jesús Gil al frente del Atlético de Madrid. Entre los gladiadores que saltaron al césped, un leonés de Puente Castro no faltó a la cita.

Juan Carlos Rodríguez Moreno, conocido futbolísticamente como ‘Juan Carlos’ a secas, vestía de rojiblanco. Lejos quedaban ya sus prometedores inicios en su barrio natal en los que aquel chavalín corría la banda izquierda arriba y abajo y sin descanso. No se les escapó a los avispados ojeadores pucelanos (sí, a los futbolistas también se los llevan) y la cantera blanquivioleta pasó a ser su hogar. Otro leonés obligado a salir de su tierra para buscarse las habichuelas. Uno de tantos.

Tres temporadas en el primer equipo del Valladolid bastaron a Juan Carlos para dar el salto a la élite. Le pescó el Atleti por cortesía del señor Gil, millonario y constructor de muy dudosa reputación que en el verano de aquel 1987 -antes de las pecaminosas sociedades anónimas- accedió a la presidencia colchonera gracias a un arma electoral incontestable: el fichaje de Paulo Futre, un sensacional futbolista que acababa de deslumbrar en la final de la Copa de Europa que su Oporto venció al Bayern de Múnich. Junto al portugués llegaron, entre otros, López Ufarte, Goikoetxea, Eusebio Sacristán y el propio Juan Carlos, completando el equipo jugadores anteriormente reclutados por Vicente Calderón como el brasileño Alemão o Julio Salinas. Gil puso a todos ellos a las órdenes del argentino César Luis Menotti, y durante unos pocos meses llegaron a meter miedo a sus blancos vecinos. El citado partido que encabeza este artículo terminó con histórica victoria rojiblanca por 0 a 4. El lateral leonés, como siempre, cumplió con creces.

¿Por qué les cuento esto? Por una simple cuestión de asociación de ideas, ya saben. Resulta que soy colchonero y ayer el Atlético de Madrid volvió a ganar por 4 a 0 al Real Madrid, también en una jornada de frío invernal pero en este caso en el Vicente Calderón y sin más lluvia que la de los goles. Demostración de juego por parte de los llamados ‘violentos’. Lástima que no hubiera ningún paisano en las filas del Atleti para redondear tanta felicidad...
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