Denuncian la colocación de lazos para jabalíes cerca de Borrenes

Un perro sufrió heridas por uno de ellos, colocado a menos de 150 metros del pueblo

M.I.
15/07/2020
 Actualizado a 15/07/2020
Bilbo cerca de la zona donde fue herido por un lazo, donde se acumula la maleza.
Bilbo cerca de la zona donde fue herido por un lazo, donde se acumula la maleza.
Una vecina de Borrenes, Tamara Lamas, de 28 años, ha denunciado la colocación de lazos para la caza del jabalí cerca del pueblo, después de que su perro cayera en uno de ellos y quedara herido. Lamas asegura que el abandono de los pueblos hace que “actividades cotidianas como salir a dar un paseo por el pueblo se conviertan en algo difícil y plagado de peligros”.

Defensora de la vida en el pueblo, relata el suceso que vivió en la noche del lunes, cuando salió con su perro Bilbo a pasear y este se metió en unos zarzales de los que no salió hasta que empezó a lanzar sonidos de queja. Lamas acudió a su auxilio y lo encontró en un lazo “no tenía forma de sacarlo de allí, pues si alguien ha visto alguna de estas trampas para jabalíes, cuanto más tenso está el animal, más se aprieta el lazo. Mi única posibilidad fue dar voces de alarma pidiendo ayuda”, que llegó por parte de los vecinos y liberaron al animal, que quedó herido.

El hecho ha abierto una reflexión sobre la colocación de estos artefactos “a 150-200 metros de las casas, donde pasean muchas personas”, dice.

Lamas no culpa únicamente a los cazadores furtivos de estos hechos “que hacen gala de una crueldad inusitada y atrapan animales mediante una técnica que, además de prohibida, provoca un sufrimiento terrible para los jabalíes, corzos y, en ocasiones como la de ayer, perros que quedan atrapados y a veces tardan días en morir”. También culpa a las administraciones, tanto locales, como comarcales, provinciales y regionales.

Lamas reflexiona sobre la “venta” de los políticos de conocer y vivir en los pueblos cuando asegura que lo desconocen por eso quiere explicárselo “prácticamente todas las fincas están “a poulo” y ya no se distinguen pueblo de monte; aunque vivimos en plena naturaleza no podemos ir a hacer deporte o pasear a casi ningún sitio, pues la mayoría de los caminos están tupidos de maleza. La reguera de Borrenes, un posible espacio de esparcimiento y frescor para el verano y que es responsabilidad de la Confederación Hidrográfica, está abandonada desde hace años. Los jabalíes, como es natural, se esparcen a placer atrayendo de esta forma a estúpidos cazadores furtivos que creen que la mejor solución para que los jabalíes no destrocen las pocas huertas que hay es cazar sanguinariamente.Más de la mitad de las casas del pueblo están en ruinas, haciendo que sea peligroso pasar cerca de sus paredes medio derruidas y sus tejados a punto de desplomarse, las antiguas huertas están cubiertas de zarzales y herbazales y, al mismo tiempo, plagadas de pozos ilegales sin tapar. Aquí no hay quien viva”, resume.
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