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Del instituto a la élite del balonmano

Del instituto a la élite del balonmano

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Antonio Martínez es el último producto leonés de la cantera del Ademar. En la imagen, en el Palacio antes de un entrenamiento. | SAÚL ARÉN Ampliar imagen Antonio Martínez es el último producto leonés de la cantera del Ademar. En la imagen, en el Palacio antes de un entrenamiento. | SAÚL ARÉN
Jesús Coca Aguilera | 17/09/2020 A A
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Del instituto a la élite del balonmano
Balonmano / Liga Asobal Con 17 años y sin poder ir a los entrenos matinales al estar en clase, Antonio Martínez se ha hecho hueco en la primera plantilla del Ademar / "Es increíble, un sueño cumplido"
A la hora de hablar de los grandes talentos de la cantera del Abanca Ademar, todo el mundo citaba como una de las principales bazas a un jovencísimo extremo zurdo que derrochaba talento y dominaba en las categorías inferiores. Su nombre era Antonio Martínez y el talento le venía en los genes, pues su padre es el que fuera jugador y entrenador del conjunto leonés, Isidoro Martínez.

Eso sí, siempre pensando en el largo plazo, pues todavía era muy joven. Sin embargo, las circunstancias han acelerado su estreno, permitiéndole llegar al primer equipo mucho antes de lo que se podía imaginar y convirtiéndole en el segundo extremo zurdo de los de Cadenas con sólo 17 años y cuatro meses.

Del instituto a la élite del balonmano va Antonio Martínez, que una vez que han empezado las clases no puede asistir a las sesiones matinales del primer equipo, combinando estudios por la mañana y entrenamientos con el conjunto de Asobal por las tardes.

Es tras Piñeiro el segundo más joven en debutar con el Ademar en Asobal. Ante Aranda hizo su primer gol La marcha de Mario López, unida a las dificultades económicas que impiden realizar el deseado fichaje de otro zurdo, provocó que Gonzalo se quedara solo en esa posición y Cadenas tuviera que tirar de un Antonio que ha jugado, aunque minutos reducidos, en las dos primeras jornadas de liga.

Lo hizo frente al Benidorm convirtiéndose en el segundo jugador más joven en debutar en Asobal con el Ademar (el primero fue Piñeiro con 17 años), y también frente al Villa de Aranda, ante quien marcó su primer gol, probablemente el más celebrado del partido en las gradas del Palacio de Deportes.

«El haber podido debutar y meter un gol con el Ademar ha sido increíble, un sueño cumplido», reconoce Antonio, que cuenta cómo «es el objetivo de todos los que trabajamos en la cantera, llegar hasta aquí».

Una situación inesperada a la que «poco a poco te vas adaptando. Es complicado porque ahora por las mañanas ya empezó el instituto y no puedo ir, pero ayudo cuando haga falta al equipo y me voy sintiendo uno más».

«Es un lujo increíble estar con Cadenas, un plus. Es tan exigente como dicen pero te hace mejorar más que nadie» «Esto ha llegado mucho antes de lo esperado, al final todavía me queda un año de juveniles y los que fueran con el filial, pero la baja de Mario y el hecho de no poder fichar me ha presentado esta oportunidad», reconoce el extremo, que cuenta cómo «al principio sí que iban a reforzarse, yo estaba para hacer la pretemporada, aprender y echar una mano, pero a medida que pasó el tiempo y no llegaba, yo seguí entrenando y entrenando, llegaron los amistosos, la liga... estoy muy contento».

Un ‘master’ acelerado entrenando de la mano de Manolo Cadenas, algo que considera «un lujo increíble que cualquiera en mi situación querría y que te da un plus, y más ahora que al final mis compañeros en el juvenil llevan casi parados desde marzo». El técnico, del que dice que «es tan exigente como se dice, pero eso es buenísimo porque te hace mejorar más que nadie», ha «entendido perfectamente que no pueda ir por la mañana pues la prioridad son los estudios» y no le ha dicho ni pedido «nada en especial, lo que le dice a todos los jugadores, que mejore día a día y me esfuerce al máximo en cada entreno».

Eso sí, donde «apenas se habla de balonmano» es en su casa, donde su padre Isidoro Martínez lo único que le dice es «que haga caso en todo a Manolo que es el mejor maestro».

«Mi punto más fuerte ahora mismo está a la hora de definir. Debo trabajar el físico, el cambio es brutal» Con un gran margen de progresión por delante, Antonio cree que su punto más fuerte a día de hoy «está a la hora de definir a portería», mientras que el aspecto donde más debe mejorar «está en el físico, que el cambio de jugar en una liga juvenil a Asobal ha sido brutal».

Una claridad de cara a portería que se notó frente al Aranda. Con 32-23 en el marcador y a dos y medio para el final, el primer balón que se jugaba acababa en el fondo de la red. «Me lo dejó muy bien Pedro, con mucho espacio, no era muy difícil», recuerda Antonio, que reconoce que el marcar «me hizo muchísima ilusión, me sentí súper feliz y no sabía casi ni dónde estaba», y apunta cómo «se notó bastante en la pista el aplauso grande de la grada, pero el peso de esa ovación y el mérito lo tuvieron mis amigos que estaban allí».

Se multiplicaron las felicitaciones, que siguieron al llegar al instituto «donde sí que me dieron la enhorabuena, aunque muchos son también compañeros de los que estaban allí»; y en un vestuario del que habla maravillas, pues «son muy majos conmigo, siempre me ayudan si tengo alguna duda o necesito cualquier cosa, me han recibido súper bien».

Aunque, si tuviera que quedarse con alguien dentro de él, sería con un Gonzalo que «es para mí un referente claro, mi ídolo es Stranovsky pero si tuviera que fijarme en un extremo zurdo actual no tendría que moverme de León, porque en él puedes ver muchas cosas: es completo, bueno de cara a portería...».

"A corto plazo quiero coger confianza, minutos, sensaciones y sintiéndome más cómodo. A largo, si tengo que elegir priorizaría la carrera" Además, el también leonés le «ayuda mucho, es de los jugadores con los que más tiempo estoy y siempre está dándome consejos», y le observa como «un perfil bastante parecido al mío: crecido en la base, pequeño, con rasgos de juego atrevidos...».

Un espejo en el que mirarse para un futuro en el que, a corto plazo, se fija la meta «de ir cogiendo confianza, minutos, sensaciones y sintiéndome cada vez más cómodo en el campo»; y que más a largo ve ahora mismo supeditado a los estudios, pues «todavía no tengo claro qué hacer, en principio una ingeniería, que en la ULE hay alguna de las opciones que barajo y se podrá mirar, pero si tengo que elegir priorizaría primero la carrera y luego ya el equipo que acompañara a los estudios».

Cabeza amueblada, desparpajo y talento. Un nuevo producto de la ‘fábrica de extremos’ que es el Ademar.
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