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De momento, sólo un sueño y… muchos recelos

De momento, sólo un sueño y… muchos recelos

OPINIóN IR

01/04/2021 A A
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De momento, sólo un sueño y… muchos recelos
La ministra de Educación, Isabel Celaá, ha presentado este viernes ‘de Dolores’ ante las comunidades autónomas el nuevo ‘currículo educativo’ que empezará a implantarse en el curso 2022-2023 y con un ‘perfil de salida’ que apuesta por el aprendizaje de competencias, es decir, por el ‘saber hacer’, a la vez que reduce la carga de contenidos, así los alumnos tendrán que memorizar menos. Nada nuevo. Más de lo mismo. Seguimos en la línea del ‘buenismo’. Esto es lo que se apuntaba en la Lomloe, la Ley de Educación que aprobó el Gobierno a finales de 2020 y que ya fijó el marco para el nuevo currículo en el que trabaja el Ministerio que dirige la ministra Celaá y que cerró el acto de presentación recordando el ‘sueño’ al que la comunidad educativa se enfrenta: «No podemos dejarlo pasar, tenemos un deber moral, social y educativo para abordarlo y yo os convoco en nombre del ministerio a llevarlo a cabo, porque España ha de ser un referente en educación, como también lo es en otros aspectos». ¡Qué bonito sueño, señora ministra! ‘España referente en educación’. Es unánime el deseo de cambiar un currículo ‘enciclopédico’ en el que prima la memoria de conocimientos, pero su apuesta por un modelo competencial no acaba de convencer a todos y provoca muchos ‘recelos’.

En primer lugar, esto sólo ha servido para marcar las líneas maestras o el ‘perfil de salida’. El Ministerio de Educación ha remitido a las comunidades autónomas borradores con lo que pretenden. De aquí al verano, con las aportaciones de expertos y profesionales, quieren elaborar un decreto que revolucione la forma de enseñar en los colegios e institutos españoles. Lo llevarán a un Consejo de Ministros del próximo mes de septiembre para ejecutar la reforma educativa que eliminará definitivamente la Lomce. El Ministerio confía en que este nuevo modelo curricular, que incorpora avances de países innovadores como Gales, Escocia o Finlandia, sea aceptado por TODAS las comunidades autónomas con las que ya se trabaja en la redacción de los Reales Decretos de Enseñanzas Mínimas para que haya una coherencia en los currículos. Pero precisamente aquí empiezan los problemas porque las comunidades ahora tienen mayor capacidad para definir gran parte del currículo. Las enseñanzas mínimas que fija el Ministerio se han reducido con la Lomloe: suponen el 50% para las comunidades que tengan lengua cooficial y 60% para aquellas que no la tengan (concesión a los independentistas para aprobar los presupuestos) y como consecuencia las comunidades podrán hacer lo que quieran y nos encontraremos con 17 currículos diferentes. Imagino el caos en las editoriales a la hora de confeccionar los libros de texto ‘a la carta’ para las 17 autonomías. En Castilla y León esperaremos los decretos de Currículo y Enseñanzas Mínimas de la comunidad. ¿Qué contenidos se eliminarán? La idea es que se aligere el excesivo temario y que se incluyan SÓLO los saberes culturales relevantes. La teoría la entendemos todos, pero surge el recelo al llevarla a la práctica.

En segundo lugar, esta reforma que nos presenta la ministra no es nueva, la conocimos hace más de 30 años. Al final de los ochenta se estaba gestando la tristemente famosa Logse bajo la dirección de los dos grandes gurús del momento en el mundo de la educación: Álvaro Marchesi y César Coll. Suyo fue en la evaluación el ‘progresa adecuadamente’ o ‘necesita mejorar’ y cuando se demostró su fracaso volvimos a las notas numéricas. Suya es aquella Logse que llevó a España a los peores resultados en los informes Pisa. Pues precisamente aquel César Coll fue el elegido por la ministra para que le acompañase el viernes en la presentación del currículo, con frases lapidarias como esta: «La modernización del currículo no puede ser una simple revisión de los contenidos curriculares sino cambiar el modelo de currículo, los criterios por los que se seleccionan los contenidos del curricular». Es verdad que suena muy bien, pero ¿alguien sabe lo que nos ha querido decir?

En tercer lugar, no todos coinciden en centrarse en las competencias subestimando la memoria y los conocimientos. Las competencias son necesarias, pero las competencias se aplican sobre unos conocimientos, no sobre el vacío. Competencias y conocimientos van interrelacionados. Coincido con la ministra en su idea de memorizar menos y ‘saber hacer’ más. Ojalá cada alumno adquiera destrezas para resolver problemas en situaciones concretas, mejor que memorizar listados de palabras que luego no sabe qué hacer con ellos. Por supuesto, es absurdo aprender de memoria sólo para retener contenidos, pero es necesario memorizar los contenidos que sirvan para resolver problemas. Es muy difícil tener las competencias si antes no se adquieren los conocimientos. Existe el miedo o ‘recelo’ de olvidarse del estudio y llenar el país, o alguna autonomía, de incompetentes.

En cuarto lugar, la metamorfosis que ha insinuado la ministra va más allá. Se pretende trabajar por ámbitos de conocimiento, mezclando asignaturas en una sola clase, con uno o varios profesores y extender el trabajo colaborativo entre los alumnos. Maravilloso, señora ministra. Al estilo de la Teoría del Conocimiento del Bachillerato Internacional. pero ese cambio lleva consigo una formación inicial del profesorado para la que aún no está preparado, y no son máquinas. Es necesario rebajar sus horas semanales de clase para poder dedicar más tiempo al diseño de la enseñanza o la cooperación con sus compañeros, y reducir la ratio para que sea posible hacer una enseñanza más personalizada. En resumen, harían falta más profesores y más preparación.

En quinto lugar, yo rogaría al profesorado que no se agobie porque el proceso legislativo para crear el currículo va lento. En otoño el Ministerio aprobará los decretos de mínimos con los contenidos básicos de cada asignatura o ámbito de conocimiento. Después, las comunidades autónomas desarrollarán más al detalle estos decretos (os remito al artículo del 25 de febrero para ver la controversia sobre este tema entre el Ministerio y esta comunidad).

¡Ánimo, señora Celaá! Tengo la impresión de que son demasiados los recelos, pero ojalá consiga su sueño.
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