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De lo fácil que es para un pícaro ganar un premio

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El leonés Manilla, el poeta plagiado. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen El leonés Manilla, el poeta plagiado. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 01/07/2017 A A
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De lo fácil que es para un pícaro ganar un premio
Poesía El peruano Carlos Alberto Cachay fue el ganador del ‘Concurso de poesía Derrama Magisterial’ con el poema ‘La canción del optimista’, que el leonés Antonio Manilla ya había escrito en el año 2000 y al que no cambió ni una coma
«No le cambió ni una coma, se conoce que ya encontró redondo el poema, me halaga», bromea el poeta leonés Antonio Manilla cuando comprueba que su poema ‘La canción del optimista’, con el que ganó el premio Nacional de Poesía Conrado Blanco en el año 2000, acaba de ganar otro galardón muy lejos de León, en Perú, el ‘Concurso de Poesía 50 años de derrama magisterial’, lo que ocurre es que lo presentó el poeta peruano Carlos Alberto Cachay Flores que, efectivamente, no cambió ni una coma a aquel poema. «La noche que se estrella, la noche que se nubla, / la que alberga los sueños de los hombres / y concilia el reposo de las bestias...» se escribe exactamente igual en leonés que en peruano.

Bromea Manilla pero también tiene un considerable cabreo pues investigando sobre Cachay ha encontrado que prácticamente es un profesional del plagio. «Aquel Lara de Castrocalbón nuestro, que alguna preparó, era un aprendiz. Aquel era un pícaro, este va un poco más allá de la picaresca».

No fue Antonio Manilla quien descubrió el atropello que habían cometido con su ‘La canción del optimista’ sino un poeta extremeño, seguidor y conocedor de la obra del leonés pues este poema, además de ganar el premio Conrado Blanco en el año 2000 también aparecía en su poemario ‘Canción gris’ (Pre Textos, 2013). «Quien lo descubrió fue Ricardo Bermejo, que conoce mi obra, se encontró ese premio indagando sobre una autora (la ganadora del segundo premio) porque estos días le han quitado el premio Antonio Gala. Al llegar a este galardón reconoció mi poema como ganador, lo comprobó y me escribió».

Ni una coma habían cambiado y Manilla se puso en contacto con los organizadores del concurso, «pidiéndoles no que se lo retiren sino que en su página pongan que cometió plagio o apropiación indebida de propiedad intelectual, pero no tuve la menor respuesta por lo que colgué hoy en Facebook con cantidad de comentarios, indignados, claro».

E igual que las redes sirven muchas veces para «enredar» en este caso fueron tejiendo una red que llevaba a las fechorías de Carlos Alberto Cachay y Ana Cecilia Marín, su mujer o su pareja. «Se dedican habitualmente a esto. Una escritora gallega, Emma Pedreira, me escribió para contarme que a ella le había hecho lo mismo Cachay. Lo denunció ante Cedro y como no le hicieron caso se dio de baja».

El propio Manilla ha investigado sobre «su admirador o intertextualizador» y ha encontrado, por ejemplo, que «el segundo premio de la Biblioteca Municipal de Guijuelo, de Cachay, es un plagio de la autora coruñesa Emma Pedreira Lombardía, por lo que se le retira». José Miguel Desuárez escribe al premio Jara Carrillo de humor: «Resulta que el que ha quedado como finalista con el poema ‘El rombo que somos’, llamado Carlos Alberto Cachay Flores, de Perú, ha plagiado un poema mío, con el mismo título, que ya ganó un premio, el XVIII Premio de poesía «Villa de Monesterio».

Pero, como buen pícaro, no se vino abajo y envió a este último premio la siguiente nota: «Existe alguien que ha tomado mi nombre descaradamente, no sé con que fin, quizá de desprestigiarme o perjudicarme. Ya empecé las averiguaciones legales al respecto». ¿Genial o geta?
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