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De León a la maratón original

De León a la maratón original

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Jesús Coca Aguilera | 30/12/2015 A A
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De León a la maratón original
Atletismo La carrera griega que imita el recorrido que según el mito hizo Filípides para anunciar la victoria ante los persas y que dio origen a la prueba contó con el leonés Javier Reyero
Cuenta un mito griego que, en el año 490 antes de Cristo, el soldado Filípides recorrió corriendo la distancia entre las ciudades de Maratón y Atenas para anunciar la victoria del ejército griego ante los persas, pues las mujeres tenían orden de asesinar a sus hijos y suicidarse después si no tenían noticias en un determinado periodo de tiempo, ya que se daría por hecha la derrota y se evitaría así que fueran hechas esclavas.

Tras dar noticia del triunfo, Filípides murió de fatiga. Esa historia, pese a tener más tintes de leyenda que de realidad, dio origen a la prueba de la maratón y hace que, la prueba griega que une las ciudades de Maratón y Atenas que el mito atribuye como recorrido a Filípides, sea un clásico para los corredores.

«Quería que mi primera maratón fuera la auténtica, tuve muchos nervios y sufría entre el kilómetro 25 y 30» Llamada la ‘maratón auténtica’, reúne en la capital griega a 16.000 corredores. Y allí este año, con una camiseta con el escudo de León y el lema ‘Reino de León’, y una bandera de la ciudad a mano para entrar en meta, hubo en esta edición un atleta de la provincia.

Se trata de Javier Reyero Díez, que completó en cuatro horas y 20 minutos la que suponía la primera maratón de su vida. «Ya de hacerla quería que fuera la auténtica y original, porque para mí las maratones tienen que tener algo de divino, espiritual, de mito e historia, por eso si corriera otra sería la de Roma», señala el leonés, que como «tenía amistades en Grecia, les dije que me apuntaran hace unos meses y me fui dos semanas antes a entrenar por allí, ver el recorrido...».

Y llegó el día. «La verdad es que tenía muchos nervios, por la carrera en sí y porque tenía tocados los tobillos y una sobrecarga en la planta del pie», afirma Javier Reyero, que reconoce que «sufrí mucho sobre todo entre el kilómetro 25 y el 30, pero casi me vino bien que ya a partir de ahí me empezara a doler todo el cuerpo, así se repartió y no me acordaba tanto de los pies».

«Había gente durante el recorrido bailando el sirtaki y corredores paraban y se ponían a bailar con ellos» Eso sí, anécdotas le quedaron de sobra. Entre ellas, aparte de «lo mal que estaban las aceras para entrenar», la que más le impactó es que «el día de la carrera, a lo largo del recorrido, además de gente animando también te encontrabas con muchos grupos que estaban bailando el sirtaki, que es una danza popular griega, y había corredores que se paraban y se ponían a bailar con ellos».

No iba tan sobrado como para detenerse a danzar, pero sí para que su aventura llegara a buen puerto. Tras 42 kilómetros, entraba victorioso en el estadio Panathinaikó, donde se disputaron los primeros Juegos Olímpicos. Al igual que hace miles de años lo hizo Filípides, él también pudo gritar: «Vencimos!».
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