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De cobardes no hay nada escrito

De cobardes no hay nada escrito

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Fulgencio Fernández | 07/11/2021 A A
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De cobardes no hay nada escrito
Los inolvidables En noviembre de 1945 fueron expulsados los vecinos de Oliegos de su pueblo pues se cerraba el pantano. Pedro era uno de ellos, lo quiso contar en un libro que tituló ‘De cobardes..
En noviembre de 1945 (el día 28) se produjo el desalojo del pueblo cepedano de Oliegos, por el cierre inminente del pantano, de una forma que hoy no se entendería, con unas formas tan impropias como al pueblo al que enviaban a aquellas gentes, Foncastín, en Valladolid, que ni tan siquiera era un pueblo.

Uno de aquellos expulsados de su tierra era Pedro Carrera Fernández, fallecido en 2018, uno de los personajes más activos y queridos de aquel pueblo que siempre sintió la necesidad de contar todo lo que le había pasado y finalmente fue una realidad en forma de libro autobiográfico con un título muy significativo: «De cobardes no hay nada escrito». Decía Pedro que «esta es la historia de un soñador campesino que quiere recordar su niñez a sus 83 años, animado por su nieto Bruno Carrera».

Y así nacieron unas jugosas, sinceras y hasta tiernas páginas, la historia tal y como él la vivió y la recordaba, empezando por la historia de su familia, una adolescencia prematura ejerciendo diversos trabajos, tal vez impropios de su edad, para desembarcar en el capítulo titulado ‘Despidiéndose de Oliegos’. Trabajaba Pedro por aquellos pueblos y cuando tuvo noticias del pantano «y tenía que volver al pueblo al lado de mi madre y de mi hermana, que era pequeña». Pedro fue a Foncastín antes que el resto de los vecinos. «No había casas para todos y había que arreglarse como podíamos. (...) Nos enrolamos como colonos y parecía que todos eran amos menos nosotros. (...) Esos señores estaban acostumbrados a que nos quitásemos la boina para saludarlos. (...) Seríamos pobres pero obedecíamos como personas, no como esclavos» son algunas de las frases que deja en su biografía y en una forma de ser que impidió que sus hijos y familiares jamás se olvidaran que eran de Oliegos. Recuerda su hijo que el único día que le notó que había bebido fue porque «había acabado de pagar el crédito por la casa que compramos al Instituto Nacional de Colonización ».

Un tipo de una pieza Pedro, un leonés en Valladolid que siempre regresaba a Oliegos y dejó sus memorias incompletas cuando falleció el 27 de agosto de 2018. Pero los suyos, su nieto especialmente, añadieron unas frases para que viera la luz aquella declaración de principios: «De cobardes...».
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