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De ahorrador a inversor

De ahorrador a inversor

OPINIóN IR

04/06/2019 A A
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De ahorrador a inversor
Tal y como están los tipos de interés y con una inflación al 1.6%, muchos ahorradores se preguntan qué hacer con su dinero. Quizás sea el momento de dar un pequeño salto y convertirnos en inversores.

Si tuviera que mencionar algunos conceptos esenciales para ser un buen inversor, en primer lugar, hablaría del ahorro periódico: destinar mensualmente una cantidad fija para invertirla, porque así obtenemos las ventajas del interés compuesto, es decir la reinversión de los beneficios. Por ejemplo, con solo empezar 10 años antes a invertir, la plusvalía generada por la reinversión puede ser de casi el doble.

Además, hemos de minimizar el riesgo. Hay dos maneras claras de reducirlo: con el tiempo, poniendo la vista en el medio y largo plazo; y con la diversificación: invirtiendo en diferentes activos y en diferentes áreas geográficas.

Después, el famoso conócete a ti mismo. Antes de empezar a tomar decisiones de inversión es importante realizar un análisis de nuestro perfil de riesgo. Hemos de responder a cuestiones como: cuál es la finalidad de nuestra inversión, cuál es la rentabilidad esperada, el horizonte temporal o nuestra capacidad de asumir riesgos. Reflexionando sobre estas cuestiones, sabremos cómo es nuestro perfil de inversor y, entonces, y solo entonces, escogeremos los productos financieros que sean más adecuados a nosotros.

Como actualmente en España por cada 6 contribuyentes hay 4 pensionistas o parados que reciben prestación pública, es evidente que se hace necesaria planificar un complemento a la pensión pública para asegurar ese bienestar tras la jubilación.

Por último, los Fondos de inversión: conseguimos esa diversificación de la que hablábamos antes; la mayoría de los fondos hacen reinversión automática de los rendimientos generados por lo que obtenemos los beneficios del interés compuesto; sin tributación fiscal en los traspasos entre fondos; una gestión profesional por parte de especialistas que solo se dedican a eso y transparencia en las comisiones y en los activos invertidos. Una buena cesta de fondos de inversión, adecuadas a nuestro perfil de riesgo, con un horizonte temporal a medio y largo plazo es una garantía de éxito.

Y sin olvidar añilar todo con un poquito de slow finance: filosofía de inversión que se resume en tener serenidad y buen criterio, toda una actitud ante la vorágine de información de los mercados.
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