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Sin edad límite para disfrutar el circo

Sin edad límite para disfrutar el circo

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Macu, José Carlos y María Jesús duante los calentamientos al comenzar su clase semanal de ‘Juego y movimiento’ en La Pequeña Nave. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Macu, José Carlos y María Jesús duante los calentamientos al comenzar su clase semanal de ‘Juego y movimiento’ en La Pequeña Nave. | MAURICIO PEÑA
María Herrero | 23/03/2022 A A
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Sin edad límite para disfrutar el circo
Sociedad La Pequeña Nave tiene en marcha un taller para mayores que ejercitan su cuerpo a base de coordinación, equilibrio y acrobacias. ‘Señoras y señores, ¡pasen y vean!’
Primer acto, la intención.
Macu, María Jesús y José Carlos tienen, como cada jueves a las 16:00 horas, una cita con el circo. Cada uno a su ritmo y en su propio transporte, en furgoneta o caminando, llegan hasta las instalaciones de La Pequeña Nave ubicadas en el número 115 de la avenida Alcalde Miguel Castaño en León. Una vez cruzan la puerta se encuentran con un espacio amplio, de techos altos, colorido y totalmente acondicionado. Un lugar que acoge acrobacias imposibles, movimientos inesperados y, también, las clases en las que ellos se ponen a prueba cada semana.

Macu, María Jesús y José Carlos son los tres integrantes del curso ‘Juego y Movimiento’ que imparte La Pequeña Nave, un taller para que los más mayores se ejerciten a diferentes niveles y disfruten del circo. Pablo Parra es su profesor y la persona que, cada semana, piensa en ese lema del circo que es el "más difícil todavía" para que sus tres entusiasmados alumnos disfruten llevando a su cuerpo a lugares donde no habían imaginado cuando aterrizaron en esta ‘nave’ en el mes de octubre, momento en el que comenzó el curso. "La idea de este taller surgió mucho antes de la pandemia, en 2018. Que el título incluyera la palabra circo generaba un poco de reticencia y muchas personas venían "a ver cómo va a ser esto". El circo son muchas cosas, es una nariz roja y un tartazo en la cara, pero también es actividad física, que es lo que nosotros hacemos. Por eso, nos inclinamos a llamarlo ‘Juego y Movimiento’, que es de lo que se trata", explica Pablo.

"Es un recreo"


Segundo acto, los artistas salen a escena.
Macu, María Jesús y José Carlos se preparan para comenzar sus ejercicios. Se quitan el calzado antes de poner un pie en el suelo acolchado donde estarán practicando durante una hora.

Las tareas que realizan en este taller se basan en estimular la psicomotricidad, el movimiento y el equilibrio apoyados en la fuerza y la elasticidad, que son fundamentales en el circo. El añadido es que en el taller de ‘Juego y Movimiento’ todo se realiza desde una manera lúdica. Por eso, cuando José Carlos recibe la pregunta de "¿por qué circo?", no duda en responder que "es como un recreo para mí. Tengo más de 70 años y necesito moverme y, cuando vengo aquí, salgo con una sonrisa», y añade orgulloso que «desde octubre no he faltado a ninguna clase". Macu, por su parte, considera "un privilegio" contar con un sitio como La Pequeña Nave en León y tener la oportunidad de participar en sus talleres ahora: "Mi familia me decía que cuando iba al circo me quedaba embobada con el trapecio, así que puede decirse que tengo una debilidad con este mundo desde que era pequeña", cuenta. Lo que más disfruta María Jesús, otra de las tres alumnas, son el aro y las telas: "Es una sensación de libertad enorme, siento que estoy volando", explica con una expresión de emoción que traspasa hasta la mascarilla.

El aro es el colofón final de una clase que va primero por unos calentamientos suaves con pelotas, en los que los tres participantes ‘se desengrasan’ y también entrenan la coordinación mientras se pasan las bolas de unos a otros. Después entra en juego el equilibro al caminar sobre una línea, sobre bloques de diferentes alturas y también sobre un tubo tumbado en el suelo. "El primer día que saqué el tubo y les dije que se tenían que subir no les entraba en la cabeza. Ahora ya lo han conseguido, y ver los avances que alcanzan, para ellos es un chute de energía", explica su profesor. Finalmente, entrenan la propiocepción sobre una superficie inestable, una capacidad del cerebro para saber la posición exacta de todas las partes del cuerpo. Y, aunque al principio José Carlos no entiende bien la palabra, la lleva muy bien a la práctica.



Seguir jugando siempre


Tercer acto, la diversión.
Disfrutar del ejercicio físico en una edad madura, es también un privilegio. Macu, José Carlos y María Jesús gozan mucho en sus clases de ‘Juego y Movimiento’ y, sin duda, la diversión es recíproca. "Siempre he defendido que el circo persigue l a virtuosidad acrobática o física, desde luego, pero permite que la expresión artística vaya más allá de eso", explica Pablo. Es por esto que, tras un tiempo trabajando en diferentes talleres con niños y niñas, le comenzó a rondar la cabeza la idea de que esta expresión artística la podría llevar a cabo cualquiera. Es entonces cuando, bajo la premisa de "no hace falta ser un atleta para acercarse al circo como una experiencia cultural o artística" decidió poner en marcha este taller en La Pequeña Nave. Pablo, que además de impartir estos talleres se dedica profesionalmente a este arte en la compañía leonesa La Pequeña Victoria Cen, lleva disfrutando del trabajo de Macu, María Jesús y José Carlos desde comienzo del curso e insiste que para él "es un honor" que ellos quieran compartir un rato y "jugar conmigo". Para él también es un aprendizaje porque "tengo que replantearme todo lo que sé para trasladárselo a ellos y repensar muchas actividades. Después, me lo devuelven porque siempre conectan un ejercicio con experiencias vitales, con canciones... cosas que no se me hubieran ocurrido. Me enseñan formas de jugar que no conocía", explica.

"El más difícil todavía"


Con el final de la clase llega una de las frases más conocidas del circo "el más difícil todavía". Aunque en el aula de La Pequeña Nave pocas cosas son complicadas cuando se enseñan y se aprenden con paciencia, dedicación y entusiasmo. Varias premisas que aplican no solo a este taller, si no a todas las actividades que el colectivo realiza en León desde hace casi una década.

La Pequeña Nave nació en 2013 y es el gran proyecto de la Asociación Leonescirco. El gran objetivo de esta entidad es difundir el circo en la capital y la provincia y, para ello, "el mejor sitio son nuestras instalaciones", cuenta Pablo. Aunque colaboran con colegios u otras entidades en la realización de talleres enfocados a esta disciplina, lo que prefieren es que los grupos se acerquen a su espacio en Alcalde Miguel Castaño porque "no hay ningún sitio en León acondicionado de esta manera para practicar", detalla Pablo. Telas aéreas, acobracia de dúo o circo joven son algunas de las clases que imparten en La Pequeña Nave durante "el tiempo libre" de Pablo y otras personas que gestionan el espacio. "No buscamos el beneficio económico —si no grupos como el sénior no tendría sentido— solo queremos difundir el circo entre la población y yo lo hago encantado".

Para terminar, y aunque debería haberse dicho al principio, "pasen y vean" y disfruten del espectáculo que va a comenzar. Niños y mayores, grandes o pequeños, personas de todas las condiciones. Vengan y disfruten de la diversión, la superación y el compañerismo en La Pequeña Nave.
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