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"Cuando se asocia gitano con delincuencia, se echa por tierra una parte del camino andado"

"Cuando se asocia gitano con delincuencia, se echa por tierra una parte del camino andado"

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Equipo de la Fundación Secretariado Gitano en León. | L.N.C. Ampliar imagen Equipo de la Fundación Secretariado Gitano en León. | L.N.C.
L.N.C. | 07/04/2021 A A
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"Cuando se asocia gitano con delincuencia, se echa por tierra una parte del camino andado"
Voluntariado Entrevista a Irene Velado, coordinadora de la Fundación Secretariado Gitano en León
El nacimiento de la Fundación del Secretariado Gitano, que comenzó a dar sus primeros pasos en los años 60, está muy unido a León. Y al frente del proyecto, volcado en que el pueblo gitano ocupe el puesto que le corresponde en una sociedad que le cuesta mirar sin prejuicios a los demás, se sitúan personas como Pedro Puente. Ligado a los movimientos católicos, pertenece a ese grupo de personas que construyeron a lo largo de la geografía española las vías de acceso a la educación y al mundo laboral a la juventud gitana, la clave para demoler la intolerancia que aún es visible en este 2021. Desde que la fundación se instaló en León hace ya más de dos décadas, se han superado algunas barreras y así lo certifica la actual coordinadora, Irene Velado, que recuerda que la población gitana ronda en toda la provincia las 3.500 personas, 2.000 en León y su alfoz y la mayoría son jóvenes. El sustento es la familia, pieza clave de una estructura social donde los hijos y el respeto a los mayores componen la esencia de una cultura que ya ha tenido que sortear un sinfín de barbaridades a lo largo de los siglos. Irene Velado recuerda cómo se organiza el trabajo. «León, como el resto de las provincias, está integrada en una estructura que llega hasta la federación estatal, donde se establecen los objetivos que luego se acoplan a la realidad de cada territorio y para ello contamos con el apoyo del Fondo Social Europeo», señala.

– Desde hace ya más de dos décadas trabajan desde la sede de Cardenal Cisneros y la principal herramienta que usan para combatir la exclusión social son programas como ‘Acceder’.
– Comenzó en Madrid y de ahí se extendió al resto de los territorios. En León se formalizó en 2001 y poco a poco se ha ido prolongando, la última vez desde 2013 hasta 2023. La educación es el acceso al mercado laboral para una población como la gitana, que tiene una de las tasas más altas de desempleo, agravada aún más con el descalabro económico de 2008. Por ejemplo, en el sector de la construcción se notó mucho la falta de trabajo para los jóvenes debido a la burbuja inmobiliaria.

– ¿Qué avances ha percibido en estos últimos 20 años?
– Poco a poco han ido cambiando las cosas porque la importancia de la formación está cada vez más presente y va aumentando el número de escolares que estudia y que accede a la universidad. Ahora trabajamos, porque nos preocupa, para que los escolares concluyan la ESO. Y por ello hemos puesto en marcha, desde 2008, el programa ‘Promociona’ para ayudarles a que concluyan los estudios obligatorios. Y queremos que la formación no termine ahí y prosiga con los Grados Medios y la Universidad.

– Para que sea posible mantener el perfil de formación ¿es necesaria la colaboración de todas las partes?
– Sin la colaboración de todos no sería posible. En Armunia y Las Ventas mantenemos, cada año, dos grupos de apoyo de 30 niñas y niños en el que trabajamos codo a codo con alumnos, padres y educadores. Es la forma más eficaz para llegar a buen puerto.

– Y de la formación al empleo. ¿Cómo es el itinerario?
– El trabajo se ajusta a cada caso. Contamos con mediadores en función de la experiencia o la preparación previa e incluso trabajamos con Escuelas Taller. Es un paso previo para orientarles hacia nichos de empleo donde hay oferta y pueden encajar, como peluquería, estética, jardinería, construcción, comercio, logística...

– Y las mujeres gitanas, ¿son las grandes olvidadas en esta historia?
– No, pero es cierto que su incorporación a la educación y al mercado laboral ha ido a otra velocidad. Contamos con el programa ‘Cali’, financiado por la Junta para que este cambio se note cada vez más. Además, debemos hacer frente a la discriminación de la que son objeto. En 2020 registramos más de 50 casos en la comunidad, pero hay otros muchos que no salen a la luz. Para el empoderamiento de la mujer gitana queda aún mucho camino, aunque contamos con algunas que pueden animar a otras jóvenes a seguir su ejemplo. Me refiero a Selena de la Fuente, abogada y referente de lo que se puede alcanzar con ganas, medios y apoyo.

– Y queda otro capítulo importante, el acceso al universo digital. ¿Es posible?
– Contamos con el programa ‘Orange’, que debe abrir las puertas a los jóvenes a este mundo digital. Es imprescindible y más aún desde el confinamiento, que ha añadido más problemas a solventar y a añadir a los ya habituales de discriminación, falta de oportunidades...

– De ello hablaremos, pero antes recordemos a un gitano de raza que con su aspecto elegante, su bigote imperturbable y su lenguaje comedido y pacífico tanto hizo por la convivencia de unos y otros, el ‘Tío Caquichu’.
– Todo un referente que tuvo que luchar contra propios y ajenos para atajar los mil y un problemas a los que hacía frente sin perder la calma y los buenos modales. Cuando había un problema entre payos y gitanos todos acudían a él, porque sabían que su paciencia y su capacidad de diálogo siempre permitían llegar a un acuerdo. Pero ello no le nubló nunca su capacidad de observación y de analizar la situación en sus justos términos. Él decía que la gran mayoría de los gitanos que aparecían en los medios de comunicación o eran artistas o delincuentes y sin embargo gitanos que hacían cosas buenas y provechosas, y que eran muchos más, casi nunca aparecían en los titulares.

– ¿Y ha cambiado esta situación?
– Poco a poco ha mejorado y cada vez se cometen menos errores. Incluso ya hay periodistas gitanos, como en Segovia, pero queda mucho por hacer. De hecho cada vez que se asocia gitano y delincuencia de forma gratuita, como se suele hacer, se echa por tierra buena parte del camino andado, del trabajo hecho.

– Ha dejado entrever que la pandemia les ha afectado, si cabe, con más intensidad y les ha creado más problemas...
– Hemos tenido que poner en marcha algunas ayudas que nos competen. Muchos dependían de los mercadillos para poder llegar a fin de mes y tuvimos que habilitar 200 tarjetas de prepago para que pudieran comprar alimentos básicos. Y también les ayudamos a solicitar el ingreso mínimo vital, que hay que tramitarlo por vía digital. En el caso de los niños también hubo problemas porque carecían de medios para seguir las clases ‘online’. Pudimos ayudarles con algunas tablet, pero eran muy pocas. Menos mal que hemos ido recuperando la presencialidad.

– Forman parte de la Plataforma del Voluntariado de León y ahora de Castilla y León. ¿Les ha ayudado?
– Ha servido para hacernos más visibles y para romper moldes, porque nos ha permitido crear una nueva imagen del mundo gitano. La presencia en la plataforma desde 2008 de una mujer gitana, María Paz García, ha ayudado mucho.

– En los últimos años un reality show mostraba un universo gitano con mucho glamour y alejado de la vida cotidiana. ¿Ha servido para algo?
– No es una imagen veraz y está cargada de tópicos. No favorece en nada.
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