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Cuando salga el sol

Cuando salga el sol

OPINIóN IR

23/06/2020 A A
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Cuando salga el sol
El día había empezado como otros: desinfección del local, preparación de unas tapas que ya no se ven como un obsequio, sino como una obligación, y colocar las mesas de la terraza, el único lugar en el que desarrollar la actividad, pues en esas semanas la desescalada no permitía otra cosa. Atrás quedaban semanas complicadas, en las que los gastos se acumulaban y los ingresos se congelaron y marchitaron con la misma rabia con la que una mala helada lo arrasa todo. Después de la primera semana, en la que el paisanaje se había desatado y casi habían hecho cola para utilizar alguna de las mesas, el tiempo cambió de golpe, y la lluvia y el frío volvió a meter a todo el mundo en sus casas, así que el tasquero esperaba en la puerta con los brazos cruzados, maldiciendo su mala suerte.

De repente se acercó una señora mayor. El tasquero la miró expectante. Era posible que al menos un café y unos churros cayeran de aquella. La mujer se bajó un poco la mascarilla para hacerse entender, pues de todos es sabido que, con esa prenda puesta, no solo se habla con dificultad, sino que, por alguna extraña razón con segura explicación física, también oímos peor. Y entonces le hizo una pregunta:

—«Oiga… ¿Podría decirme a qué hora va a salir el sol para sentarme en la terraza?».

No me han contado la contestación del tasquero, porque seguramente que ni la hubo. Habría un instante de silencio, como los que han llenado las calles en este tiempo, y algún tipo de conversación interior con él mismo, sombría, profunda y a la vez distante.

Es lo que tiene el distanciamiento social, que sirve para ganar la guerra a un maldito virus, pero nos desconecta no solo de los demás, sino también de la realidad. No han hecho falta muchos meses para comprobar esto. Y el peligro es que ese distanciamiento se perpetúe y se convierta en una nueva pandemia. Que nos convirtamos en seres incapaces distinguir la verdad y la mentira, lo real y la propaganda, la responsabilidad y el oportunismo. Porque entonces, difícilmente volveremos a ver salir de nuevo el sol.
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