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"Cuando me enteré del interés del Ademar me quedé casi en shock"

"Cuando me enteré del interés del Ademar me quedé casi en shock"

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El jugador de Ademar, Kim Jinyoung. Ampliar imagen El jugador de Ademar, Kim Jinyoung.
A. M. | 14/10/2021 A A
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"Cuando me enteré del interés del Ademar me quedé casi en shock"
Balonmano / Liga Asobal El joven lateral coreano Kim Jinyoung se incorpora la próxima semana al equipo leonés para iniciar una etapa que considera "un sueño y una oportunidad"
No ha comenzado de la mejor manera la temporada el Abanca Ademar, al que le está pasando factura su apuesta por un equipo completamente nuevo, joven e inexperto que por el momento se encuentra en lo que está siendo un doloroso proceso de adaptación que espera derivar en el medio plazo en convertirse en un equipo ganador. Esa es la idea de Manolo Cadenas, que si sorprendía con sus apuestas por fichajes de diferentes países europeos, daba la última vuelta de tuerca a la planificación de la plantilla con la más exótica de las incorporaciones que ha hecho el club leonés hasta la fecha, la del surcoreano Kim Jinyoung.

No le ha importado al técnico tener que esperar para incorporar al joven asiático, que vivirá en León no solo su primera experiencia fuera de Corea, sino lo que será de hecho su estreno como jugador profesional. Hasta el momento Kim solo ha jugado como sénior en el equipo de la Universidad de Kyung Hee, donde ha completado sus estudios llevando a la institución a lograr dos campeonatos nacionales universitarios. De hecho, sus planes eran los de despedirse por la puerta grande con un último título e incorporarse al Ademar de cara al mes de febrero tras disputar el Campeonato de Asia en enero. Sin embargo, el torneo que debía disputarse en unas semanas quedó suspendido por el Covid, permitiendo que su incorporación se adelantara. A expensas de firmar su contrato, pendiente de los últimos flecos, será finalmente el próximo 20 de octubre cuando Kim Jinyoung aterrice en León en una situación en la que a buen seguro tendrá pronto protagonismo tras confirmarse la lesión de su compañero en el lateral derecho, Stjepan Jozinovic.

Así lo confirma el propio jugador a La Nueva Crónica desde Seúl en lo que reconoce que es su primera entrevista para un medio de comunicación extranjero. Una conversación que se desarrolla en coreano con la ayuda de una traductora, evidenciando la primera de las barreras que deberá superar para mostrar su mejor versión en León. «Sí creo que el idioma puede ser una dificultad extra, pero no creo que vaya a afectarme a la hora de entrenar y jugar», reconoce.

Eso sí, la cuestión idiomática no le ha impedido mantener una primera conversación con Manolo Cadenas, que contactó con él para convencerle de que se incorporara al proyecto ademarista, mostrándose convencido el jugador de que «podré convertirme en un gran jugador bajo sus órdenes, no tengo ninguna duda». Un interés, el de Cadenas y el Ademar, que afirma haberle sorprendido: «Nunca pensé que pudiera surgir interés por mí desde un país tan lejano. Al principio me quedé casi en shock, pero enseguida pensé que era una gran oportunidad, me emocioné cuando me lo contaron». Y es que sin haber dado el salto a la liga profesional coreana, de la que ya tenía numerosas ofertas de cara a la próxima temporada, Kim aseguraba que para él jugar en Europa «era un sueño, siempre lo tuve en mente, pero no sabía qué podía pasar».

Lo cierto es que poco más ha podido poner de su parte Jinyoung en las competiciones internacionales que ha disputado para saltar al ojo de los clubes europeos. Internacional en categorías inferiores con Corea, en 2019 disputaba el Mundial júnior de Pontevedra, para el que se clasificó llevando al título por primera vez en 30 años a su país y siendo nombrado el mejor extremo zurdo del torneo. En la cita gallega (en la que Gonzalo Pérez fue el octavo máximo goleador y en el que también estuvieron Santista y Milosavljevic con sus selecciones) anotó casi 5 goles por partido y con solo 19 años recibió la llamada de la selección absoluta para disputar el Campeonato de Asia de 2020 en Kuwait. En su primera experiencia contra jugadores de primer nivel mundial, Kim se destapó siendo el sexto máximo goleador del torneo, anotando 9 tantos en la semifinal contra Japón jugándose casi cada balón en un partido que se decidió en la prórroga, dejando claro su desparpajo incluso en la final ante la poderosa Catar. En la primera acción del partido, Kim mostraba su aplomo anotando una vaselina desde los 7 metros. ¿El portero? Un tal Danijel Saric.

Todo ello le llevaba no solo a llamar la atención del balonmano asiático, sino a ganarse una plaza para el Mundial del pasado mes de enero. Sin embargo, la pandemia llevó a que el papel de Kim fuera muy diferente al esperado. Debido a las restricciones en su país, la federación coreana decidió llevar a Egipto al equipo júnior que tenía previsto participar en el Asiático de la categoría en marzo… en las mismas fechas que el Preolímpico previo a Tokyo 2020. Kim entraba en ese equipo mundialista en lo que en principio parecía poco menos que un castigo, pero que terminó siendo la catapulta al primer plano internacional: «Fue una gran decepción. Hace bastante que Corea no está en los Juegos Olímpicos y quería poder ayudar al equipo. Es una pena que al final no pudiese ir». Más allá de ese golpe inicial, el lateral zurdo fue el más destacado de un equipo que perdió todos los partidos que jugó, pero en el que brilló situándose como el octavo máximo anotador con 39 goles en 6 partidos: «Personalmente obtuve muy buenos resultados pero como equipo fue decepcionante. Aún así, para mí fue una experiencia nueva y muy positiva».

Fue en ese Mundial donde el gran público pudo conocer a Kim, que si bien no tiene el físico habitual de los laterales que acostumbran a jugar en Europa, hace precisamente de su tamaño y su velocidad sus grandes bazas. Habiendo jugado como extremo y reconociendo «poder atacar también en el centro», deja claro que «la posición en la que estoy más cómodo es la de lateral», gracias a un buen lanzamiento que también se deja ver en la confianza y técnica que le hacen brillar en los siete metros.

Más allá de la fecha de su incorporación y de que debido a las circunstancias a buen seguro tendrá minutos desde muy pronto, habrá que esperar para ver la mejor versión del coreano, que además de la adaptación a un nuevo país y a un balonmano muy diferente, reconoce que a nivel físico «hace dos meses que no entreno con mi equipo por el Covid, la temporada de la liga universitaria está parada y no estoy pudiendo entrenar mucho, porque tampoco tengo unas instalaciones apropiadas para poder hacerlo en solitario, así que estoy teniendo bastantes dificultades aunque intento mantenerme en forma».

Muchas dificultades que no borran la ilusión de un jugador que tiene «muchas ganas de jugar en Europa, conocer y jugar con los mejores jugadores y, por supuesto, ganar con el Ademar». Así, lanza un primer mensaje a la afición con el compromiso de «dar lo mejor de mí para convertirme en un jugador que pueda ayudar al equipo».

Corea quiere volver a brillar


No será ni mucho menos Kim Jinyoung el primer jugador coreano que juegue en Europa, pero sí pondrá fin a una sequía que dura más de 10 años y que sin duda ha afectado al balonmano de un país que solía ser un fijo en las grandes competiciones internacionales incluso peleando con los equipos del Viejo Continente de tú a tú. Kang Jaewon (Zurich, Winterthur), mejor jugador del mundo en 1989 y Yoon Kyungshin (Gummersbach, Hamburgo), que lo logró en 2001, son los grandes referentes de una lista que, pese a todo, no llega a la decena de deportistas.

La aparición de una liga profesional en 2011 bloqueó la salida de más jugadores y ha debilitado el deporte en el país. Es por eso que estarán muy pendientes en Corea de las evoluciones de su compatriota, líder de una nueva hornada que aspira a devolver al país a unos Juegos Olímpicos en los que no están desde 2012 o a un título asiático que no consiguen precisamente desde ese mismo año. Recuperar el brillo del balonmano coreano pasa por las manos del nuevo jugador del Ademar, que buscará en León subir un escalón en lo personal, lo que repercutirá en positivo para el equipo en caso de lograrlo.
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