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Cuando maliciar estaba prohibido

Cuando maliciar estaba prohibido

A LA CONTRA IR

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| 28/05/2019 A A
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Cuando maliciar estaba prohibido
¿No nos estarán entreteniendo con banderas, escudos, siglas, colores, sentimientos, gustos, bandos, equipos, fobias, definiciones, adscripciones, programas, caras, bulos...?

¿No habremos perdido la capacidad de mirar detrás de lo obvio?

¿Puede ser que cuándo llegaba el Día del Trabajo y los obreros preguntaban, que cuándo informaban desde lejos hojas volanderas con historias nada edificantes, el sistema (Patascortas le llamaban los nada amigos y Generalísimo los muy amigos) respondiera con una corrida de toros o un partido del Real Madrid por la televisión, la que había?

Pero entonces, aunque estaba prohibido ‘maliciar’, la gente sospechaba que no era casualidad que nos entretuvieran con El Cordobés, Urtain o un gol de Kubala?

Lo que pasaba era que maliciar estaba prohibido.

¿No hay una gente que tiene que resolver estas cosas desde sus despachos y sin televisarlo?

Hay una vieja historia. Andaba un nuevo país atascado en el Artículo 1 de su Constitución, en definir quiénes eran los verdaderos habitantes de aquella tierra que se estaba fundando. Hasta que un cansado ponente lanzó la pregunta:

– ¿Todos los demás países tienen definido este asunto?

– Claro, en el artículo 1.

– Pues es fácil, es de aquí todo aquel que no esté en el artículo 1 de ninguna otra Constitución del mundo.
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