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Cuando la ‘patria’ se instaló en León

Cuando la ‘patria’ se instaló en León

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Detalles de los viejos cuartes de Gusendos (izquierda), Carucedo (centro) y del de la térmica de Compostilla. | Guardia Civil de León Ampliar imagen Detalles de los viejos cuartes de Gusendos (izquierda), Carucedo (centro) y del de la térmica de Compostilla. | Guardia Civil de León
I. Herrera | 04/08/2019 A A
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Cuando la ‘patria’ se instaló en León
Historia de los Cuarteles (I) En casi la mitad de los municipios de la provincia estuvo asentada la Benemérita
Entre octubre y diciembre de 1844, apenas cinco meses después de la creación de la institución de la Guardia Civil que este año celebra su 175 aniversario, llegaban a la provincia de León los primeros guardias, dependientes del octavo Tercio, con sede en Valladolid y dividido en siete secciones, uno por provincia a cubrir (Valladolid, León, Zamora, Ávila, Palencia, Salamanca y Asturias).

En total, en la de León, 229 hombres entre oficiales, suboficiales, guardias de infantería y guardias de caballería, se distribuían entre los puestos, las líneas y la comandancia. Tenían que ser hombres de historial limpio, que supieran leer y escribir, sanos, bien proporcionados y con una estatura mínima de 1,42 metros. Además eran solteros y prestaban servicio en lugares distintos al de su nacimiento para evitar que levantaran la mano ante el delito.

En 1853 León contaba con cinco líneas, las de León capital, Mansilla, Villasimpliz, Villafranca y Astorga, con un puñado de puestos cada una repartidos en distintos municipios.

El primer servicio conocido en tierras leonesas del que hay constancia escrita fue el del subteniente Manuel Cruces y ocho guardias más, que el 27 de marzo de 1847 detuvieron a una facción con dos cabecillas, Juan Núñez y Manuel Barriela, que pusieron a disposición de la autoridad con las armas y municiones que los detenidos tenían ocultas "en el punto llamado el Collado". Ese año la Benemérita lo cerró en León con 887 delincuentes y ladrones detenidos, 83 reos prófugos, 75 desertores y 2.155 faltas "más o menos leves", cuentan los capitanes Quevedo y Sidro en su ‘Historia de la Guardia Civil’.

Pronto se evidenciaría que el número de hombres era insuficiente en las zonas de Asturias y León, por lo que en 1861 se instala en León la cabecera del décimo tercio, con competencias también en Asturias y Palencia. Y así va echando raíces la Benemérita en la provincia, interviniendo en actuaciones como la inundación de Boñar de 1865, la captura de siete desertores que se dedicaban al pillaje en Picos de Europa en 1866 o el rescate de una anciana cuando ardía su casa en 1868, el mismo año en el que se registra el primer guardia civil muerto en acto de servicio en León.

En 1969 se contabilizaban en León 76 puestos de 17 líneas y al mando de cinco compañíasEl siglo XIX se cierra con una dotación de guardias en la provincia de 342 hombres y 10 caballos de jefes y oficiales, al mando de un comandante; y los números irían en ascenso. A principios de los años treinta había en la provincia 53 puestos que formaban nueve líneas dependientes de tres compañías, las de Astorga, León y Valencia de Don Juan.

Así iban proliferando las casas cuartel de la Guardia Civil, que hoy en muchos lugares no son más que un sinónimo de nostalgia de un tiempo en el que los hombres del tricornio del ‘Todo por la patria’ compartían algún que otro vaso de vino con los vecinos, tiempos en los que el comandante de puesto era un puntal de las fuerzas vivas de la localidad, junto al alcalde, el cura y el médico.

Según los datos facilitados por la Guardia Civil, en la provincia de León un total de 97 pueblos han tenido cuartel, hoy no llegan a 40 tras un proceso de cierre de acuartelamientos que el Ministerio de Interior impulsó en las últimas décadas del siglo XX, paralelo al inicio de la despoblación.

No sólo era esa especie de sensación de desprotección, sino que las estadísticas de población sufrían un buen recorte. Los guardias se llevaban tras de sí a sus familias y los vacíos edificios quedaban en silencio con los portones cerrados; sin ‘patria’ ni agentes.
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