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Corro de Manzaneda: 'Sólo por el abuelo Justo mereció la pena'

Corro de Manzaneda: 'Sólo por el abuelo Justo mereció la pena'

LUCHA LEONESA IR

El combate entre Caberín y Morín acabó con la descalificación de los dos al no darse ninguna caída en tiempo :: SAÚL ARÉN Ampliar imagen El combate entre Caberín y Morín acabó con la descalificación de los dos al no darse ninguna caída en tiempo :: SAÚL ARÉN
Fulgencio Fernández | 30/09/2019 A A
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Corro de Manzaneda: 'Sólo por el abuelo Justo mereció la pena'
Lucha leonesa Adri aprovechó la ausencia de Moisés para lograr la tercera victoria y darle la alegría del año a su abuelo el día que cumplía 20 años
Cuando se encara la recta final de la Liga, los títulos están decididos, algunos bajan el pistón y otros lo suben suceden cosas atípicas, entrañables muchas veces, que alegran tardes que podían ser anodinas.

Ayer, por ejemplo, se tomó descanso Moisés Vega, La Roca, lo que en el argot de lucha introducido por Mariano El Guerrero supone que «no está padre en casa». Y al acecho de la ausencia andaban los Adri, Flechina... siendo el primero el más motivado pues cumplía ayer veinte años y era un buen motivo de celebración. Además, es el segundo clasificado y quién busca las fórmulas para complicarle la vida deportiva a La Roca de Cistierna.

Su paisano Melin, siempre con dichos en la boca, le regalaba un consejo a modo de fábula: «El turón como era astuto en la cueva se metía... Si lo quieres entender los entiendes, y te metes en la cueva». Adri, conocedor de las eternas bromas de Melino, sonreía.

Adri celebró a lo grande su veinte cumpleaños, pero la alegría grande fue para su abuelo Justo, emocionado Pero sí pareció Adri tomar nota y se llevó el corro con cierta suficiencia pues sólo recibió en toda la tarde media caída, en la fase previa, de Sergio El Ingeniero. Nada pudieron hacer después ni Diego González, ni el rocoso Flechina —motivado además en su tierra— en la final.

Al ver que Adri sólo cumplía 20 años parece lógico pensar que igual le pedimos demasiado al chaval, que tiene un futuro importante.

Pero el momento del corro no fue la victoria, ni el 20 cumpleaños, ni nada... era un paisano de la Sobarriba, el abuelo Justo, que avanzó decidido hacia Adri para darle un abrazo y un beso con la fuerza que sólo lo puede dar un abuelo de 78 años que lleva muchos de ellos de corro en corro viendo crecer al chaval, como paisano y como luchador.

- ¿Luchó el abuelo?
- Como se luchaba antes en a Sobarriba, todos luchábamos cuando podíamos, el que fue bueno fue mi padre.

Y ahora el nieto.


Y también por el chaval... ‘Vitorín’


«Cuando se encara la recta final de la Liga, los títulos están decididos, algunos bajan el pistón y otros lo suben suceden cosas atípicas, entrañables muchas veces...». No es, como está pensando, que he copiado el texto de medios para ahorrar tiempo y cacumen. Es que volvió a ocurrir en pesados, volvimos a vivir otro momento emotivo, pero esta vez no con un abuelo, como Justo, sino con un niño, que besaba y lloraba a la vez emocionado a su padre, Víctor J. Hernández, que acababa de ganar su primer corro de este año. Y lo que es más importante, lo había podido ver él; pues a esta pareja, entrañable, les perseguía un maleficio, en todos los corros que ha ganado el padre (tres o cuatro) el niño no estaba presente, y el grandón de Víctor siempre pronunciaba el mismo lamento:«No me presta porque no está el niño. Y encima le castigué yo sin venir, si se que voy a ganar», decía el día de su primera victoria.

Víctor J. Hernández logra su primera victoria del año y, al fin, puede verla su hijo; Llamazares y Rodri se llevaron ligeros y ‘semi’ Por eso ayer Vitorín le besaba como solo puede besar un niño como él. Y la grada aplaudió sincera, pues había escuchado el lamento sincero del niño cuando en el combate de su padre con Roberto Bulnes hizo Víctor un gesto de haberse mancado: «No papi, no, no te lesiones que tienes que ganar».

Y ganó, y se abrazaron.

Fue un final atípico. En una semifinal Caberín y Morín fueron eliminados por llegar al final del tiempo con empate a cero. Con ello, el ganador de la otra semifinal —Víctor J. y Bulnes, que reaparecía tras su larga lesión— sería directamente el campeón. No le dio opciones Víctor J. a Bulnes, arrancó con una entera rápida de esas de tirarte «tipo saco», a puro guevo.

Y ganó este tipo enorme y noble que genera muy buen rollo alrededor, que igual llega al corro de pescar en el mar, que de jugarse un cordero al mus... «Si se cuidara», decía Caberín en una entrevista, y él la matiza o completa la frase, «pues no sería yo».

La cara del niño paga la tarde.

A Víctor ‘padre’ le perseguía la maldición de que nunca estaba su hijo cuando ganó corros, ayer el niño sí le vio Y hablando de no dar oportunidades es la frase seguramente más adecuada para las dos categorías que restan por contar. En ligeros Víctor Llamazares no le dio ninguna a nadie. Ni a Javi Sancho, ni a Oblanca, ni a Fer, ni siquiera a ese Míster que busca una victoria con muchas ganas. Marchó para Valderrueda sin marchar la camiseta por la espalda, no recibió ni media caída.

Tampoco dio oportunidades Rodri y su espectacular final de temporada. Sólo eran seis, no estaba Tomasuco y ya lo dejó claro en la semifinal con Rubo, al que no dio ninguna opción.

Y la final con Liquete fue un visto y no visto, cuestión de segundos para una Perla que sigue manteniendo la intriga de las viejas tómbolas cuando repetían aquella frase con sus megáfonos: «Uuuuy, lo que ha perdido de ganar».

Pero si el rapaz es así. De otra manera «no sería yo», que diría Víctor.
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