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Corro de Gradefes: David responde a la llamada de la sangre materna y de la abuela

Corro de Gradefes: David responde a la llamada de la sangre materna y de la abuela

LUCHA LEONESA IR

Medios y semipesados están ofreciendo buena lucha pero se está produciendo una preocupante baja participación, con 6 y 4 luchadores en Gradefes. | SAÚL ARÉN Ampliar imagen Medios y semipesados están ofreciendo buena lucha pero se está produciendo una preocupante baja participación, con 6 y 4 luchadores en Gradefes. | SAÚL ARÉN
Fulgencio Fernández | 07/08/2022 A A
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Corro de Gradefes: David responde a la llamada de la sangre materna y de la abuela
Lucha leonesa El de Cistierna triunfa en ligeros defendiendo los colores de Gradefes y ya es líder, como Adri en medios; Uco sigue intratable y Pedro reaparece con victoria
Los motivos, las motivaciones, son fundamentales en la lucha. El gran Felipe León sólo luchó una vez contra su hermano Ubaldo... porque su madre había acudido al corro.

Este sábado, en Gradefes, apareció en la lista de inscritos un pueblo no habitual en senior. Decía el acta: David Riaño, de Gradefes. No de Cistierna, como suele apuntarse el chaval de Chucho. Y es que el chaval también tiene sangre luchadora de su madre, Beatriz, una silenciosa habitual de los corros. Una madre de esas que disfruta y calla. O sufre y calla y le recuerda al chaval que también tiene sangre de Gradefes «y algo de Nava de los Caballeros, que ya es mucho decir, teniendo en cuenta que por ese pueblo luchó, nada más y nada menos, que Nano Urdiales, ‘El Caballero de Nava de los Caballeros’, un grande.

Y el chaval se apuntó por esta tierra y la defendió a lo grande.

Había otros también motivados. Lo suele estar Rubén Cerezal cuando acude en su silla de ruedas su padre Daniel, el ex luchador. O Jesús el de La Braña, que después de perder el 99% de sus finales con Víctor, ahora no está. O Florián que, como todos los que trabajan en un bar cara al público, saben que perder acarrea algún que otro chorreo.

Y la motivación que más tiró, como en el caso de Felipe, fue la madre. David ganó con mucha autoridad, aunque se le adelantó en cuartos con una entera el berciano Jorge, otro de los aspirantes. Se mostró contundente y serio en la respuesta, como lo hizo en la final con un Florián con muchas ganas de decir en Las Ruedonas «gané en Gradefes». Pero no pudo ser. David sumaba demasiadas cosas y, sobre todo, calidad. Primero le movió hasta que se soltó ‘Flori’ y después remató con una media vuelta y un saque, aunque recibió media.

Y bella fue la estampa final. No salió su silenciosa madre al centro, fue la orgullosa abuela Beni quien se abrazó a ese chaval que sabe que le va a dar muchas alegrías, hoy y en el futuro.

De momento, ya es líder.

Es preocupante en medios y semipesados la escasa participación, seis y cuatro luchadores, tanto como para entrar en semifinales sin competir. Cierto que los que van son los primeros de la general, pero preocupa.

En medios parece que Adri tiene muy claro que él es el nuevo Padre de la categoría. Vivió una situación preocupante, igual que le ocurrió cuando estaba luchando con Moisés y éste se soltó porque se sintió lesionado —y lo estaba— este sábado le pasó con el primo de La Roca, Samuel, que también se soltó y no pudo seguir. Esperemos que no sea grave.
Así se metió en la final con un Chelín que había derrotado a Diego Arce, remontando una entera en contra. Pero nada pudo hacer en la final ante un Adri que ya es líder sólido.
Cuatro en semipesados y lo que ocurre en esta categoría se define en una escena de la final, entre Tomasuco y Rubo Fierro, no lo olvidemos, el de Valdorria también es uno de los grandes de la lucha y que salía a tentar ese excelente momento de Tomasuco. No se puede negar que lo intentó. Fue a por él como un huracán, en una de esas tardes suyas en las que se llevaba el corro «por la puerta grande». Y sacó a Uco al aire. Voló. Cayó como pudo, tuvo que hincar la rodilla y con ella en la hierba, como si la hubiera clavado, se mantuvo firme y le dio la vuelta a la caía, siendo Rubo quien acabó debajo.

Se levantaron para agarrarse. Al juntarse Rubo sonrió y le dio una palmada en la espalda como diciendo «lo tuyo no es normal» y hasta dio la impresión que decía con gestos «ya hice lo que pude» y Tomasuco remató. Sigue condenado a que su victoria forme parte de la normalidad, que la noticia seguirá siendo que pierda. La maldición de los grandes.
Bendita maldición.

Pesados tiene miga, no solo por el peso de algunos luchadores. Se llegaba a la cita con tres luchadores en un puño, con Víctor J. como líder, con Unai a un punto y todavía el dulzor de la victoria en Lillo en la boca y con Alvarado buscando recuperar lo perdido con su no presencia en Lillo.

Los tres se meten en semifinales y Víctor J. y Pedro deben medirse. Alvarado no ejerce de Kamikaze, espera su momento y después de aguantar dos ataque tipo torbellino resuelve de manera sutil con una dedilla. Solo quedaba esperar y lo hizo.

En la final le esperaba el enrrachado Unai, que derrotó a Jesús Quiñones. No hubo mucha historia, la verdad. Una media vuelta aprovechando la inercia y otra caída en décimas de segundo hicieron temer que tal vez Unai celebró mucho la victoria en su pueblo.

No se le puede negar emoción a esta categoría máxima en la cabeza; a La Vecilla (este domingo) se llega con dos líderes empatados y Pedro a cuatro puntos.



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