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Corro de Cistierna: 'La Roca siente pero no tiembla'

Corro de Cistierna: 'La Roca siente pero no tiembla'

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Moisés La Roca, que luchaba en casa, recibió el premio de su abuela Sela de la Varga y con su sobrino Rodrigo, el hijo del exluchador Ángel, en brazos. | SAÚL ARÉN Ampliar imagen Moisés La Roca, que luchaba en casa, recibió el premio de su abuela Sela de la Varga y con su sobrino Rodrigo, el hijo del exluchador Ángel, en brazos. | SAÚL ARÉN
Fulgencio Fernández | 05/09/2021 A A
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Corro de Cistierna: 'La Roca siente pero no tiembla'
Lucha leonesa Víbrante victoria de Moisés en su regreso y gana el corro junto a Víctor, que ya es campeón, Tomasuco, que ya lo era, y Unai
Eran las siete y diez de la tarde cuando se produjo un combate de esos en los que piensas «claro que merece la pena el viaje» por lejos que vengas. Era en la final de medios, en La Fabricona de Cistierna, entre el buque insignia de la fábrica y su alternativa desde la Sobarriba: Moisés Vega y Adrián Rodríguez, La Roca y El Junquín, la montaña y la ribera. La lucha entre dos tipos que, la verdad, imponen.

Nada más agarrarse Adri presentó sus credenciales a guerra. Una cadrilada de escuela después de una guerra de alternativas le puso por delante pero sólo era el principio, Moisés se repuso, anduvo listo, Adri no se amilanó, ataques y contras, mañas y caídas, aplausos a mitad de combate aunque no hubiera caída... la única pena es que aquel combate no merecía acabar en un resbalón de Adri, nadie en la grada lo celebró, el aplauso fue para los dos, por lo ofrecido. El lamento de Adri: «Es la tercera vez que me pasa esta temporada... A seguir».

Y a Moisés, La Roca, también se le ve emocionado, es su pueblo, su casa, su fábrica, su gente. Sale a recibir el premio con un niño en brazos y pide que se lo entregue su abuela Sela de la Varga. Cuatro generaciones pues el niño es su sobrino Rodrigo, hijo de Ángel, aquel luchador que apuntaba más alto que el propio Moi, una gozada verlo en el corro, pero lo dejó pronto.

- Mira, La Roca siente; le bromean.
- Pero no tiembla; le defiende rápidamente un espontáneo.

La realidad es que medios es la única categoría que sigue abierta; las otras ya tienen campeón, Tomasuco ya lo era; Víctor Llamazares lo certificó con una nueva victoria y Pedro también, con una derrota que no aprovechó Jesús.

Víctor ya es campeón matemático y también Pedro Alvarado, pese a caer, pues Jesús no lo aprovechóEn esta recta final los corros son una sucesión de sensaciones y momentos, como lo fue la final citada. Hubo otros muchos, varios en ligeros don El Hombre Tranquilo regresó a la senda de la victoria y del título, sin darle vueltas a la derrota de La Mata. «Estas cosas pasan. No estaba bien, yo ya lo veía... y caí».

En Cistierna tampoco tembló, como reconocía el propio Florián Yugueros que nuevamente se metía en la final. Segundo corro que lucha, segunda final. Estaban en la grada Ibán El Guerrerín y Dani del Blanco y se acerca Florián.

- No hay manera con Víctor, me gana el pecho y ya hace conmigo lo que quiere.
- A nosotros nos lo vas a decir; le bromean los ex, que saben bien lo que es agarrarse al de Valderrueda y del que dicen: «Es muy bueno, mucho, muy luchador, fuerte, con brazos, da mañas...».
Así se ganan ligas.

Otros momentos los dejó Rubén Cerezal, de la raza de Corcos, al que solo le falta continuidad... y entrenar, pero tiene lucha para regalar.

Y en semipesados... Tomasuco no regala momentos, regala formas de luchar, este año en modelo apisonadora, reponiéndose de inicios como el que le planteó ayer Rodri, con una caída en 8 segundos que hizo pensar en una tarde en modo Perla, pero... este Tomasuco, nuevamente se repuso pese a llegar Rodri a caída y media, estar en casa... uf.

También hubo instantes para el recuerdo en la competición femenina. El abrazo en el que se fundieron las gemela Edi y Paula después de la victoria de la primera ante Bea en la final de medios significa mucho. También Edi pidió que le entregara el trofeo Paula, que este año no lucha, qué pena.

Sandra repitió en ligeros, no encuentran sus rivales la fórmula a su lucha aguerrida; La Niña Justel volvió a irse a medios y Miriam Villalba tampoco encontró solución en la final.

Y Cecilia, en casa, quiso ser lo que anuncia —La Ciclón— y lo fue. Lucía López, de Prioro, después de caer en la final sonreía como reconociendo: «Y qué le haces». Cecilia también sonreía, siempre lo hace. Con motivo, por cierto.

Unai desmonta el chiringuito, tumba a Pedro y Jesús no resta

El grito que pegó Unai al ganar la final de pesados —por cierto en 10 segundos— significaba mucho para este chaval de 25 años, era su primera victoria del año, la segunda de su carrera (la primera en la Virgen del Camino, hace mucho en medios) y hacía justicia a un año en el que ya había dado señales de ganas de guerra... en semipesados. Subió el de Lillo a pesados, a probar, y se cumplió la norma no escrita: ganó. A las primeras de cambio «desmontó el chiringuito» y tiró al líder Pedro Alvarado, por la vía rápida. Ponía patas arriba la categoría, le servía en bandeja acercarse a Jesús Quiñones pero unos segundos después Álvaro Novoa tiraba al de San Cipriano y le servía en bandeja de plata el título a Pedro, que ya solo necesita acudir a un corro —ni siquiera entrar entre los mejores— para ser el Campeón.

Pero ayer lo fue el de Lillo, que no tenía un rival fácil en la final en Bulnes, bien es cierto que dolorido de una mano mancada. Y se fue a por él, en tres segundo un tranque y caída y en unos pocos más la segunda. El grito de rabia, la alegría de sus compañeros en la grada, lo que habla de un buen tipo, querido, y la victoria con la que le decía a su compañera: «Por este año ya cumplimos». No le falta razón al bueno de Unai.
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