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Correr sin que te persigan

Correr sin que te persigan

A LA CONTRA IR

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| 21/05/2019 A A
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Correr sin que te persigan
Uno de los más grandes de la lucha leonesa, el deporte que había entonces, fue Nano Urdiales. A la pregunta de cómo entrenaba siempre decía: «Si había corro por la tarde me pasaba la mañana segando hierba a guadaña, me bañaba en el río.... y a luchar».

Para la misma pregunta los Molineros de Carbajosa, cinco hermanos de esta localidad, tenían una respuesta bastante parecida: «Estábamos en el molino, nada más que había cinco minutos sin faena, nos agarrábamos entre nosotros o con nuestro padre; pero el mejor entrenamiento era subir los sacos de harina a los carros, empujando con las piernas, una cadrilada de libro».

Los pastores de Prioro bajaban corriendo de la majada.

Así se entrenaba. Correr era para algo. Por eso cuando Emilio el de Piedrafita bajó para León y sentado en un banco veía pasar a la gente corriendo no lo acababa de entender: «Corren y no va nadie detrás de ellos, ni ellos van detrás de nadie».

Ya no se entrena así. Ya se corre sin que nadie te persiga. Es una forma nueva de vida porque, además, ya no se siega la hierba a guadaña, ya no se cargan a mano los sacos, ya no hay pastores en las majadas.

Puede que sea un sucedáneo pero es una forma de vida y de solidaridad. ¿Cuántas causas justas han encontrado cobijo en estas carreras?
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