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Una luchadora que derrotó al Covid con 99 años

Una luchadora que derrotó al Covid con 99 años

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Celia Fuertes Miguélez el día que cumplió 10 años, el 11 de enero de este 1921. Ampliar imagen Celia Fuertes Miguélez el día que cumplió 10 años, el 11 de enero de este 1921.
Fulgencio Fernández | 17/01/2021 A A
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Una luchadora que derrotó al Covid con 99 años
LNC Domingo Celia Fuertes Miguélez, Celia la de Santibáñez de la Isla, cumplió 100 años, lo que es un asunto menor frente a la biografía ‘completa’ de otra de esas mujeres extraordinarias y anónimas de esta provincia, una de esas mujeres que pudieron con casi todo, con los trabajos y los sinsabores, pero con heridas que jamás cierran, como tener que enterrar a dos hijos
En este oficio de contar, al menos de intentarlo, muchas veces los golpes de realidad, de cordura, te llegan desde afuera. Una alegría recibirlos.

Alegrías como la carta de una nieta de una de esas leonesas que es una injusticia que su ejemplo no haya sido contado, no haya llegado hasta las páginas de un periódico, a un espacio de radio. La disculpa, la abuela, Celia Fuertes Miguélez, Celia la de Santibáñez de la Isla, cumple 100 años, los cumplió el pasado día 11 pues llegó a este pueblo ese mismo día de 1921, recién superada la famosa Gripe Española pero con varias guerras por delante.

Hija de labradores, con 5 hermanos, cuatro chicas, trabajó duro en el campo, en una tierra "donde se pasa del calor extremo en verano al frío polar de amaneceres como el de hoy"  Pero los 100 años solo son, insisto, la disculpa. Cada día más gente, por suerte, llega a ellos, pero la nieta, Laura Martínez, pensó que era una buena fecha para que hablemos de la abuela, que recibió el siglo de vida con el buen ánimo y la tranquilidad con la que los vivió, excelente memoria y ese buen humor que le supo poner al mal tiempo; aunque, todo hay que decirlo, en silla de ruedas y con mascarilla, «no entendiendo casi nada de lo que está ocurriendo en este año que la ha llevado al siglo de vida».

«El 11 de enero de 1921 nace en Santibáñez de la Isla una niña. Son años duros, muy difíciles y mucha pobreza. Se acaba la gripe española, para luego hacer frente y sobrevivir a la guerra civil» cuenta su nieta Laura en el inicio de la emotiva carta que le escribe recordando que «la abuela Celia lucha cada día por su familia, por salir adelante pues son años difíciles y pocos quedan en pie para recordarlo».

Algunos sí quedan y otros han escuchado muchas veces hablar de Celia. Como Serafín Pan, profesor ya jubilado en Astorga, pariente lejano de esta mujer que «desde joven tuvo que agarrarse a la azada y acudir a las faenas del campo; que en nuestra comarca son a la intemperie y se mueven entre el calor extremo de los veranos y el frío polar de los inviernos con amaneceres de cencellada, como el de hoy mismo».

Hacía falta mano de obra, como en tantas casas de labradores con familias numerosas, en su caso eran «cinco hermanos, cuatro chicas y un chico; una de ellas monja teresiana y un hermano marista, profesores los dos».

Como tantas familias su ilusión estaba en que los hijos estudiaran; y lo logró con muchos sacrificios y la pena posterior de tener que enterrar a dos, muy duro para una madre Después llegó el matrimonio, con Ángel Martínez, y una meta clara en el horizonte, muy habitual en aquellas tierras: que los hijos pudieran estudiar. Y pudieron. Y aprovecharon. Al recordarlo es cuando se le pone la sonrisa más abierta y franca a Celia, aunque todo sean gastos y tener que seguir trabajando duro... Pero también los hijos le dibujan la cara más triste y los recuerdos más duros para una madre. No hay madre que haya perdido a un hijo que no repita lo mismo. Y en el caso de Celia son dos de los tres que tuvieron, aunque ya superaran los 65 años pero ellas saben que es antinatural. Y doloroso. «Todo se supera. Todo se lleva adelante. Se trabaja duro, pero enterrar a un hijo es algo...».

No hace falta seguir. Pero tampoco ellas siguen pues ahí se les hace un nudo en la garganta. Aunque en su caso también fue un trago duro quedarse viuda, después de tantos años «codo con codo» con Ángel.

- La abuela trabajaba día y noche por su familia, por darles un futuro. Nunca conoció mundo, su mundo era el pueblo, su familia y sus vecinos. Aprendió a leer, a escribir, a ver más allá. Una mente abierta del siglo pasado en el siglo nuevo... sigue escribiendo su nieta Laura, la que se propuso que el ejemplo de abuela Celia no cayera en el olvido pues es la historia de una luchadora que también ha superado el Covid camino de los 100 años, en marzo pasado.

«Una luchadora y una ganadora. Esa es mi abuela», dice la nieta al recordar la historia de aquella niña de la que la propia abuela le contaba sus aventuras. «Hoy esa niña cumple 100 años. Gracias abuela».
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