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Convoque una cumbre

Convoque una cumbre

OPINIóN IR

16/12/2019 A A
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Convoque una cumbre
Gran verdad aquella sentencia que la tradición atribuye a Napoleón, cuando dispuso: «Si quieres solucionar un problema, nombra un responsable; si quieres que el problema perdure, nombra una comisión». Y puede estar convencido de que sobran ejemplos que le dan la razón al general francés, ya sea en las administraciones públicas, empresas privadas, instituciones clubes deportivos o una simple comunidad de vecinos.

La famosa cumbre del clima que estos días se celebró en Madrid y que a usted, a mí y al resto de contribuyentes les costará cincuenta, sesenta, ochenta o cien millones de euros, porque aún nadie ha precisado con exactitud el importe de la factura, viene a respaldar la teoría de Napoleón. Si quieres que el problema perdure, convoca una cumbre, porque así parece ser.

El problema es que tampoco solucionó nada la especie de fiestecita en la que participaron 25.000 personas procedentes de 200 países, que no llegaron a España como lo hizo el Apóstol Santiago ni tampoco a lomos de un elefante como uno de los trayectos en La India recorridos por Willy Fog, el personaje de la novela de Julio Verne, o caballo como hacía el Maragato Cordero y otros muchos arrieros que dieron fama la comarca.

Estos, los guías del siglo XXI que profetizan gracias en parte a las redes sociales y ejercitan lo del «haz lo que yo digo pero no hagas lo que yo hago» viajan en aviones o cruceros que en un día emiten más dióxido de carbono que la suma de 3.500 coches como el suyo o el mío. Pero le hacen a usted sentirse mal por encender la cocina económica o por tener un Seiscientos de su abuelo o un Fiesta ochentero con el que aprendió a conducir y lo saca de vez en cuando. La razón, porque contamina mucho.

Las cumbres, los congresos, las conferencias y reuniones de estas hace tiempo que me parecen una tomadura de pelo, pero convivimos con ello porque no podemos hacer otra cosa. Pero el problema que sufre el planeta, que también creo que es más grave de lo que pensamos, no se arregla convocando una cumbre si la industria no cambia los hábitos. Mucho menos mandando a 25.000 tíos una semana de vacaciones a España.
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