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"¡Cómo no voy a tener miedo! Nunca vi nada así"

"¡Cómo no voy a tener miedo! Nunca vi nada así"

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Consuelo Martínez en su casa de Santovenia de San Marcos, localidad donde nació hace 108 años y de la que prácticamente no ha salido. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Consuelo Martínez en su casa de Santovenia de San Marcos, localidad donde nació hace 108 años y de la que prácticamente no ha salido. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 21/05/2020 A A
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"¡Cómo no voy a tener miedo! Nunca vi nada así"
Sociedad Consuelo Martínez nació el 20 de mayo de 1912. Ya conoció dos terribles pandemias, pues ya tenía siete años en la Gripe Española del 19, que se llevó a muchos niños de su edad. Es ahora la vecina de la provincia más longeva y no recuerda una situación como la actual, que vive con miedo
Consuelo, sentada en la cocina de su casa de Santovenia de San Marcos, sabe perfectamente que está cumpliendo 108 años —«nací el 20 de mayo de 1912, aquí en Santovenia de San Marcos»— y también sabe la delicada situación en la que llega a esta fecha tan señalada. No hace mucho tiempo, el Día de las Personas Mayores, esta mujer que es la más anciana de las que viven en la provincia (hay una leonesa de 109 años pero lleva muchos años afincada en Bélgica) suspiraba por el buen tiempo: «Yo solo quiero que comience a hacer bueno, que haya sol y poder salir a dar un paseo por aquí cerca de casa y ver las montañas y a la gente pasar, parece que espabilas».

Pero ayer, con un precioso día de sol en su pueblo, era consciente no solo de que no es conveniente salir a la calle al sol, sino que tampoco se acercaron por su casa sus familiares, estaban en la casa ella y su sobrina Charo, con la que vive.

A lo largo del día fue recibiendo las llamadas de sus familiares, Eloy, que estará con ella por el verano, Fernando, quien reconoce que «sí pudo hablar con nosotros, nos recuerda bien, aunque hay que hablarle alto pues de lo único que anda algo mal es del oído, pero se arregla para contestar y preguntar que hace mucho tiempo que no ve, está muy bien de la cabeza».

Pero en ese repaso de recuerdos a quien no dudará en echar de menos si no pueden ir este verano a Santovenia de San Marcos es a los más pequeños de la casa, como recuerda Fernando. «Cuando ve al niño mío, de 4 años, se emociona, se conoce que recuerda su infancia, tan diferente, el caso es que se emociona viéndolos correr y jugar».

Consuelo Martínez es consciente de la gravedad del momento, que tiene que hacer ese sacrificio de no salir ni celebrar el cumpleaños. «Claro que sé lo que está pasando, lo veo en la televisión».

- ¿Y tiene miedo?
- ¿Y quién no lo tiene? Yo nunca había visto una cosa así.

Y habla con autoridad quien en 108 años de vida ha visto muchas cosas, con especial fijación en sus recuerdos para dos aspectos de su biografía: el trabajo y la guerra civil.

Fue la centenaria una gran trabajadora y muchos la recuerdan como «la plantadora de pinos»pues ése fue uno de los trabajos que ejerció y le marcó pues lo tiene muy fresco en la memoria. «Salíamos de casa al amanecer, andando, muchas veces con nieve, hasta coger los camiones que las llevaban hasta Camposagrado. Plantamos miles de pinos, que ahí están. Eran para el Estado, un trabajo muy duro».

Aunque más duro, al menos se le entristecen más los ojos, es para ella recordar los años de la guerra y la posguerra, con tantas historias tristes para ella y tantas familias de la comarca.

- Y Consuelo, ¿qué le parece cumplir 108 años?
- Pues qué me va a parecer, que son muchos años.
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