Publicidad
Colonia leonesa en Cuba

Colonia leonesa en Cuba

LNC VERANO IR

Fachada de la colonia leonesa en Cuba Ampliar imagen Fachada de la colonia leonesa en Cuba
Carmen Busmayor | 15/07/2022 A A
Imprimir
Colonia leonesa en Cuba
Tribuna En el caos de La Habana un grupo de leoneses estrecha lazos y crean contacto
Un avión de la compañía Iberojet, situada en Palma de Mallorca ,medio española, medio portuguesa pestañeaba en el aeropuerto José Martí de La Habana con dirección al Adolfo Suárez Madrid-Barajas el día 26 de junio. Un cansancio poco gobernable hacía bastantes horas que se había anunciado y atacaba sin consideración. El cierre a la semana vacacional había llegado así. Así, ya en León, sobre las diez de la noche, con el día decayendo y la estación autobusera en interminable hacer. Un taxi, creo que era el último que quedaba, me puso en casa sin ruido enervante, repelente contaminación , capota o llamativo color y escasa velocidad. Vamos, que nada tenía que ver con los almendrones de los cincuenta y aún en marcha diaria que alegran los paseos de los turistas a bajo precio en Cuba. Vamos que nada tenía que ver con algún, en ocasiones, desvencijado Plymouth, Packard, Chevrolet, Porsche, Buick, Studebaker…

Claro que de haber existido aquí tendrían gran éxito entre los personajes turistas y famosos como le ocurrió a Ernest Hemingway hasta que se descerrajó un tiro en la boca, pues el tiempo que anduvo por Cuba y siempre, que todo hay que decirlo, le gustó el buen vivir. Hombre, yo más prudente, tal vez, junto con otros amigos también nos subimos a un Chevrolet que nos depositó en el restaurante cafetería Varadero, 62 en “Varadero la nuit” para comer una langosta que estaba bastante bien de sabor aunque de precio tampoco es que la regalasen, me atrevo a decir, o, mejor, “León la nuit”, que tanto da, sin embargo un socavón imprevisto obligó a llevarlo a la ponchera. Pero todo se arregló, porque Cuba es el paraíso de los coches antiguos. Lo sabe bien el Gobierno. Por eso, inteligentemente, impide su muy solicitada venta salvo cuando se trata de un nativo. Si no fuese así hace tiempo ya los extranjeros habrían desmantelado tan singular parque móvil, el favorito de los turistas.

Pero al instante he aquí que se me cruza la nieve en el magín. No lo comprendo. En serio que no, máximo porque en este rincón del mundo denominado Cuba no existe, por lo común, tan blanca o más o menos fría sustancia benefactora. Alguien me anuncia que en otros lugares existen hasta siete y más variedades. Cuatro según la Guardia Civil. A ver si algún día puedo comprobar la existencia de esa nieve con múltiples colores, la nunca vista. Ganas tengo. La imagino en África y en Asia. Y quien sabe si no viniendo la misma a mí, acudiré yo en su búsqueda probablemente. Luego, pasada ya la claridad, amparada en las luces de lef, que son las que más alumbran en la actualidad cerraré los ojos y me dejaré vagar en sueños por la escasa iluminación habida en la república cubana, país golpeado el viernes, 24, San Juan, día grande de las fiestas leonesas, por la muerte repentina del relevante general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja. ¿Alguien me puede contar que va a suceder con su proyecto inmobiliario? A lo mejor su realización no resolvería gran cosa, sobre todo si consideramos que en este momento apenas hay turismo isleño debido al coronavirus siendo precisamente el turismo de lo que vive dicha Isla caribeña.

Las estadísticas muestran cerrados a cal y canto precisamente la mitad de los hoteles existentes y generalmente los abiertos pertenecen a grandes cadenas. Así en Varadero, por ejemplo, funcionan dos correspondientes a la española Meliá. En fin, a ver si el turismo va arriba. Ojalá, pues de ello vive el país donde nació José Martí tan poeta como político y también Fidel Alejandro Castro Ruz, o Fidel Castro, sin más.

Y abandonado este níveo salto, tan característico en España como ausente en el solar cubano retomo el hilo de la pobreza para señalar que no es difícil detectarla. Basta, por ejemplo, con fijarse, observar, desde la guagua que nos lleva por pueblos y ciudades de poca monta con su paisaje circundante, en sus abundantes y diminutas casitas con dos o tres habitaciones donde viven hacinadas hasta cuatro o cinco familias que a través de muy reducidos ventanucos que ponen al descubierto descascarilladas paredes en tanto apuntan a suelos de barro o cemento divisan las m calle señalar sita gran explicación.

Basta con fijarse desde la guagua que nos lleva por los pueblos en el paisaje circundante, en sus abundantes diminutas casitas con dos o tres habitaciones donde viven hasta cuatro o cinco familias quienes, recalco, insisto, remacho, divisan la calle a través de muy reducidos ventanucos que ponen al descubierto descascarilladas paredes en tanto apuntan a suelos dominados por azulejos rotos y bastantes veces tuberías sin agua corriente en condiciones; familias atacadas por la pobreza a las que sólo se les garantiza seis huevos mensuales y medio kilo de azúcar; familias cuyos niños carecen de leche que llevar a la boca mientras, ingrata sorpresa, las vacas, abundantes, libres en inmensas praderas gozan de privilegios similares a las de la India de rango superior incluso a su dueño, quien hasta en el caso de que ésta sufra cualquier percance sin que él tenga culpa alguna toda la condena recae sobre el mismo, siendo penas las establecidas en su contra superiores a las otorgadas a un ciudadano que maltrate, apuñale, golpee, atropelle, pinche, empuje o asesine a otro. Inconcebible. Inconcebible que tal suceda en un país que desconoce el analfabetismo.

Que Cuba está mal, que se tambalea es evidente. Ante todo porque, entre otros factores, la presencia de la pandemia ha impedido la llegada habitual de su fuente capital de ingresos , el turismo. Sí, el turismo se ha venido abajo. La pandemia que aún asola al mundo prosigue, aunque en menor grado, por fortuna. Pero solo en menor grado. Pues la mitad de los hoteles de la Isla permanecen cerrados a cal y canto. De esa Isla en la que hablar del tabaco se desliza en cualquier conversación a cualquier hora. Ese tabaco extraordinario, con rostro propio, único, empezando por los puros cuya primacía la ejerce el Cohiba, nombre arcaico manejado por los indios Taínos, antiguos pobladores de la Isla en la que hemos depositado nuestra atención. Otros puros de las hojas tabaqueras tomarían su nombre de distinta manera. Y cuando digo tal pienso en la ejecución de las clases de torcedura amenizadas con el relato en alta voz de personas gran intérpretes de personajes literarios como El conde de Monte Cristo o Romeo y Julieta.

Y llegados a este punto, conocedores que éramos de la pobreza tremenda que envolvía al pueblo cubano tanto Isabel Nicolás como Mateo Bautista, Gisella Joppien y yo fuimos cargados a base de bien con toda suerte de ropa, medicamentos, calzado, libros, lapiceros, frutos secos, cepillos y crema de dientes, jabones, geles, peines, bolígrafos, ropa interior, neceseres, maletín, bolsas, etc. Enseguida nos pusimos en contacto con el presidente de la Colonia Leonesa en La Habana, Raúl Parrado, y no tardando se personaron en el hotel Tryp Habana Libre otros miembros: Susana Marqués e Israel con su almendrón del año 1950 para recoger los regalos. Tomamos unos refrescos en la terraza del hotel, charlamos un poco y nos despedimos hasta el día siguiente. La Colonia no la vimos por hallarse en obras. Posee 750 socios. En la actualidad nos hallamos en contacto. A la espera de guarachar juntos crecerá nuestra amistad a ambos lados del charco. Una escuela de colibríes púrpura es como un carnaval de abrazos en vuelo.
Volver arriba
Newsletter