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CARTELERA EN LEÓN | 'Los odiosos ocho'. Un western teatral en brillante cinemascope

CARTELERA EN LEÓN | 'Los odiosos ocho'. Un western teatral en brillante cinemascope

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Joaquín Revuelta | 16/01/2016 A A
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CARTELERA EN LEÓN | 'Los odiosos ocho'. Un western teatral en brillante cinemascope
La crítica de la semana Tarantino vuelve a hacer gala de su brillante retórica hasta que sucumbe a la casquería
Tarantino siempre te sorprende, aunque lo que este cronista espera en realidad del autor de ‘Pulp fiction’ es ese ejercicio de cinefilia al que nos tiene acostumbrados desde que en su sobrevalorada ópera prima ‘Reservoir dogs’ decidiera emular el juego temporal utilizado por Kubrick en ‘Atraco perfecto’. Y ese ejercicio de cinefilia vuelve a estar presente en ‘Los odiosos ocho’, que al final termina pareciéndose a la detectivesca ‘Diez negritos’ con una orgía final de sangre y vísceras más propia del Sam Raimi de ‘Posesión infernal’. Que la visión del western que tiene Tarantino está más cercana a la liturgia de Sergio Leone que al clasicismo de John Ford (aunque haya un prolongado guiño a ‘La diligencia’) es una evidencia que el propio director de Tennessee se ha encargado de subrayar con su intención de realizar una trilogía siguiendo los pasos del autor de ‘Hasta que llegó su hora’, pero a diferencia de éste, Tarantino convierte ‘Los odiosos ocho’ en un western de interior en el que los duelos son durante buena parte de su larguísimo metraje más dialécticos que físicos, permitiendo una vez más a Tarantino hacer gala de su inigualable retórica, hasta que termina sucumbiendo a la casquería que también es santo y seña del guionista de ‘Abierto hasta el amanecer’. Lo mejor del octavo largometraje de Tarantino es la excelente utilización del formato cinemascope y su elenco artístico, con Samuel L. Jackson llevando la voz cantante, Tim Roth haciendo de Christoph Waltz y una casi irreconocible Jennifer Jason Leigh sacando a la luz toda la incorrección política.

 
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