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CARTELERA EN LEÓN | 'El gordo y el flaco'. Óscar 'ex aequo' para Steve Coogan y John C. Reilly

CARTELERA EN LEÓN | 'El gordo y el flaco'. Óscar 'ex aequo' para Steve Coogan y John C. Reilly

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Joaquín Revuelta | 16/03/2019 A A
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CARTELERA EN LEÓN | 'El gordo y el flaco'. Óscar 'ex aequo' para Steve Coogan y John C. Reilly
La crítica de la semana ‘El gordo y el flaco’ es una excelente película que hace justicia a dos cómicos inmortales
Con los años terminé apreciando en mayor medida el humor prosaico del ‘gran cara de palo’ Buster Keaton y el anarquismo de los inefables hermanos Marx, sin obviar el sentimentalismo del casi siempre genial Charles Chaplin, pero Stan y Ollie siempre serán los cómicos de mi infancia y los responsables en buena medida de que el cine entrara a edad muy temprana en mi vida. Tengo una imagen muy nítida, pese a haber transcurrido más de cincuenta años, de aquellos maletines negros que escondían las bobinas de 16 mm con los documentales y los ansiados cortos de Laurel y Hardy, el gordo y el flaco como se les conocía por estas latitudes, en las proyecciones periódicas que se realizaban en las escuelas de las Anejas. Allí simpaticé, como el resto de la alborotada audiencia, con las desventuras de esta pareja irrepetible de la historia del cine a la que la excelente película de Jon S. Baird rinde un sentido tributo. El modélico guión de Jeff Pope incide en la relación de dos artistas que supieron bajar los escalones de la fama con la misma dignidad con la que los subieron, que mantuvieron hasta el final, pese a algunos roces y pequeños contratiempos propios de su dispar personalidad, su amistad y que brindaron a varias generaciones de espectadores un humor que visto hoy no ha perdido ni su ingenuidad ni su eficacia. La noche del viernes disfruté viendo a dos actores maravillosos, Steve Coogan y John C, Reilly, convertidos en los mejores imitadores posibles de Laurel y Hardy, un trabajo de verdadera filigrana apoyado en una impecable caracterización y que a juicio de este comentarista hubiera sido justo merecedor del Oscar ‘ex aequo’ a la mejor interpretación masculina. Una película pues muy recomendable que hace justicia a dos cómicos inmortales.

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