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CARTELERA EN LEÓN | '¡Ave, César!'. Los inefables hermanos no aciertan con la tecla

CARTELERA EN LEÓN | '¡Ave, César!'. Los inefables hermanos no aciertan con la tecla

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Joaquín Revuelta | 20/02/2016 A A
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CARTELERA EN LEÓN | '¡Ave, César!'. Los inefables hermanos no aciertan con la tecla
La crítica de la semana Sólo la estulticia de algunos personajes hace reconocible la autoría de los Coen
Solo la estulticia de algunos de los personajes que pueblan ‘¡Ave César!’, como ese vaquero a medio camino entre Tom Mix y Audie Murphy obligado a convertirse en galán romántico para desesperación de un director con el punto melodramático de Douglas Sirk, o la mejor secuencia de la película, la reunión del productor "para todo" que encarna Josh Broslin con el comité religioso que asesora una superproducción bíblica al estilo de ‘Quo Vadis’ o ‘Ben Hur’, consiguen que reconozca por momentos la autoría de los Coen en esta revisitación del Hollywood dorado, como ya hicieran en la mucho más lograda ‘Barton Fink’, que situaba la acción una década antes y que describía el descenso a los infiernos en un destartalado hotel de Hollywood (donde las paredes sudan) de un reputado dramaturgo neoyorquino (inspirado en Clifford Odets) al que contratan para escribir un guión sobre un púgil de lucha libre. La peripecia del atribulado guionista encarnado por John Turturro en ‘Barton Fink’ se asemeja en parte al vía crucis del productor (con vocación de fontanero) de ‘¡Ave, César!’, que debe hacerse cargo de los contratiempos que surgen en la fábrica de sueños, entre otros el esperpéntico secuestro de su estrella (George Clooney en su salsa) a manos de una célula comunista que parece sacada de la ‘lista negra’ de McCarthy y que posibilita un guiño de los co-guionistas de ‘El puente de los espías’ a uno de los mayores fiascos en la filmografía de Steven Spielberg, ‘1941’.

 
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