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CARTELERA EN LEÓN | '50 sombras de Grey': Ostentación del lujo y la contradicción

CARTELERA EN LEÓN | '50 sombras de Grey': Ostentación del lujo y la contradicción

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| 19/02/2015 A A
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CARTELERA EN LEÓN | '50 sombras de Grey': Ostentación del lujo y la contradicción
La crítica Sólo va a contentar a las adolescentes que quieran ir un poco más allá de 'Crepúsculo'
Durante la proyección de esta puesta al día de ‘Nueve semanas y media’ (donde lo único realmente novedoso es la irrupción de los teléfonos móviles) ocupaba mi mente en pensar el título que le iba a poner a este comentario. Se me ocurrieron varios, entre ellos ‘Anastasia y el millonario excéntrico’, ¿Por qué lo llaman sexo cuando quieren decir amor? o ‘Del amor y  del deseo’, entre otros. Al final me quedo con el que figura en la caja superior porque considero que refleja bien lo que es esta operación de marketing que pretende rentabilizar aún más el éxito editorial de E.L. James. Sólo hay que ver el número de sesiones que las empresas exhibidoras han programado de la meliflua propuesta de la directora Sam Taylor-Johnson para corroborar esta afirmación. La verdad es que después de ver ‘Nymphomaniac’, de Lars von Trier, ‘50 sombras de Grey’ me parece un cuento de hadas o lo que es peor una tomadura de pelo, que solo puede satisfacer a adolescentes que quieren ir un poquito más lejos de los trasnochados personajes de ‘Crepúsculo’. Si quieren aproximarse al sado les recomiendo la película del danés, sobre todo en su versión extendida no estrenada en los cines aunque editada en DVD o mejor aún en Blu-Ray. Cómo Jamie Bell, el candoroso chico que quería bailar en ‘Billy Elliot’, le pone el culo a Charlotte Gainsbourg en las sesiones sado de ‘Nymphomaniac’ no tiene nada que ver con los seis cachetes que el insípido Jamie Dornan (curioso la coincidencia en el nombre) le propina a Dakota Johnson, quien sale algo mejor parada que su compañero de juegos.




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