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Carlos y Javier

Carlos y Javier

OPINIóN IR

30/06/2015 A A
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Carlos y Javier
Carlos y Javier son gemelos y estaba previsto que nacieran a principios de agosto. Su mamá se puso bastante mala y tuvieron que abrirle la tripa y sacarlos, concretamente el día de San Juan. Ya los habíamos visto hace algunas semanas a través de la ecografía, muy cariñosos y felices, dándose un beso. En realidad desde el primer instante en que su madre, mi sobrina Raquel, y su padre, Álvaro, tuvieron noticia del embarazo no podían contener el gozo y la noticia se extendió como la pólvora por el WhatsApp. Tan pronto como hubo alguna información gráfica, merced a la primera ecografía, ésta seguía la misma suerte y se ponían a trabajar a pleno rendimiento los móviles de la familia. Eran todavía muy pequeños, como dos puntitos, pero sin duda eran ya ellos mismos y nada más saber que eran dos varones ya se pensó en sus nombres. Era tanta la impaciencia y tantas las ganas de que vinieran a este mundo, y se hacían tan largas las semanas hasta que llegara agosto, que anticipadamente se compraron diversos regalos y menaje infantil. Ello no elimina el miedo de que la cosa pudiera complicarse, produciendo una enorme frustración. Por eso en estos casos siempre hay que contar con el auxilio de la Divina Providencia.

De hecho a la mamá se le complicaron las cosas y tuvo que ser internada. ¡Uff qué nervios! Finalmente no quedó más remedio que intervenir quirúrgicamente, pensado en los niños y en la madre. Gracias a Dios, todo ha salido bien y los hermanitos, tan chiquitos que su cabeza cabe en la palma de la mano, son la delicia de todos los que los ven, eso sí, llenos de cables y tubos en la UCI infantil. Al contemplarlos, algunos de momento solo a través del WhatsApp, no podemos menos que admirar la obra creadora de Dios, a través de los padres, y las maravillas que la ciencia es capaz de hacer con la inteligencia que Dios le ha dado al ser humano.

La pregunta estremecedora que no podemos dejar de hacernos es cómo es posible que en nuestros hospitales y al amparo de las leyes se pueda utilizar la tecnología para triturar y destruir seres humanos con tanto derecho a vivir como Carlos y Javier.
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