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Capataces de colmillo retorcido

Capataces de colmillo retorcido

A LA CONTRA IR

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| 17/01/2019 A A
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Capataces de colmillo retorcido
Un paisano con azadón es una especie en peligro de extinción, como el dinero y el peatón». La frase la decía con frecuencia, ante hechos extraños, un grande de la conversación, Paco Bolero, que siempre llamaba Maciste a los que iban al gimnasio.

Pues la especie actual más en peligro de extinción es la del jubilado mirando la obra, y no por falta de jubilados ociosos, ni mucho menos, la clamorosa carencia es de obras. Que andan los paisanos de un barrio para otro, caninos de una buena obra que llevarse a sus comentarios, ciertamente críticos hay que reconocerlo, que los jubiletas son capataces de colmillo retorcido.

Y ahora más, pues como no tienen nada que vigilar cuando la pillan se ceban ¡Qué tiempos aquellos en los que quedaban de un día para otro y se avisaban! «Me han dicho que mañana llegan las escaleras de El Corte Inglés», y había más jubilados en el desembarco que espectadores en la Puentecilla para ver al mítico Tardajos en directo.

Y encima cuando recibimos una de las buenas, canela fina, como los túneles del AVE, resulta que acceder a ella es como atravesar un campo de minas:Un vigilante modelo armario de tres puertas que habla poco castellano o, cuando menos, lo practica poco; una valla cubierta con una tela verde que no deja pasar ni los mosquitos... Y todavía los hay que los libran y se hacen con un hueco. No veas lo que presumen después en el bar.

Si hay que cobrar entrada se cobra, pero el jubilado tiene sus derechos.
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