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Cañones del Górgora

Cañones del Górgora

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Una de las vistas de esta preciosa ruta en el límite entre la Maragatería y el Bierzo. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Una de las vistas de esta preciosa ruta en el límite entre la Maragatería y el Bierzo. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 20/04/2017 A A
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Cañones del Górgora
La Ruta de la Semana Una preciosa ruta en el límite entre la Maragatería y el Bierzo
La ruta de los cañones del Górgora es conocida por los montañeros maragatos y bercianos desde hace bastante tiempo, sin embargo en uno de los tramos, cuando se introduce en el desfiladero resultaba difícil y hasta peligroso reptar por la estrecha y baja plataforma colgada sobre el abismo. Por eso la asociación Cuatro Valles, finaliza la ruta cuando las cosas comienzan a ponerse difíciles.

Sin embargo es la parte más expuesta y a la vez más agradecida de todo el recorrido, pero en aquellos momentos era más bien ruta de escalada. Ahora han colocado cuerdas bien asentadas y resulta mucho más sencillo su desarrollo. Sin embargo no es una ruta fácil y quien se atreva a pasar de ese punto tiene que tener mucho cuidado, además de vigilar, antes de arriesgarse, el estado de las cuerdas, pues el tiempo lo deteriora todo y aunque ahora se encuentren bien, no se sabe qué puede pasar al cabo de los años.

El nombre de la ruta algunos lo asocian con los seres mitológicos de la antigüedad clásica, pero de eso habría mucho de que hablar.

Desarrollo de la ruta

La ruta comienza en la localidad de Montealegre, cerca del puerto de Manzanal, que separa el Bierzo de la Maragatería. Antes de entrar hay un camino a la izquierda que se dirige a un polideportivo, que es donde se pueden dejar los vehículos. Parte de ese punto un camino que mantiene altura o desciende ligeramente entre encinas y algún roble hasta llegar al soto de castaños de Valdecouso que cruza un arroyo, donde se comienza a ascender continuando un trecho más llano para seguir con menos desnivel y hacer después otra subida. El camino está señalizado con marcas de Cuatro Valles. Al final se llega a una zona más llana, desde donde se ve el roquedo que hay que remontar y se desciende al arroyo Mostruelo por un pedrero en zigzag, cruzando por un puente de madera. En este punto se puede acercar quien quiera a ver una bonita cascada arroyo abajo, pero si se hace hay que desandar el camino de nuevo hasta el puente.

Se sigue por una senda de piedras que va ascendiendo primero sin demasiada pendiente y más tarde introduciéndose en el farallón rocoso por los caminos señalizados con pintura de color (hay dos rutas; una de verde y otra con manchas rosa).

Es importante seguir bien el camino pues podría ser peligroso perderse debido a los desniveles. Tras una ascensión entretenida, se llega al alto para descender por una senda entre los brezos que baja hasta una zona de mayor pendiente que tiene cuerdas para que se utilicen como pasamanos en caso de lluvia o simplemente como ayuda en el descenso.

Posteriormente se llega al arroyo del Valle y se comienza el descenso, hasta que en un momentos se desciende al lado de una cascada muy resbaladiza donde también existen cuerdas de ayuda. Más tarde se sigue el cauce del arroyo hasta llegar a una cueva excavada por el hombre que se dice que fue una explotación aurífera de la época romana.

El sendero continúa cruzando a veces el arroyo, hasta donde se ve que existe un murallón de roca. Se bordea por la derecha para evitar una subida de tierra con mucho desnivel que asciende hacia la parte intermedia del roquedo y una vez allí comienza lo más complicado.

Se desciende por una cuerda trenzada en cuadros hasta una plataforma para ascender a continuación por el lado opuesto y después hay que sujetarse a la cuerda quedando un poco en el aire para pasar la estrecha plataforma sobre el abismo. En este punto se aconseja comprobar el estado de las cuerdas. Quien tenga vértigo se puede dar la vuelta.

Se desciende después con la ayuda de una cuerda y de un árbol para bajar más tarde a otra plataforma y desde allí con otro trenzado de cuerdas hasta el cauce del arroyo viendo las hermosas cascadas que caen al lado. Hay otro descenso un poco complicado por una roca y se comienza a andar a lo largo del arroyo.

Se trata de una zona muy estrecha y encajonada, en tiempos secos es posible ir de piedra en piedra sin mojarse, pero en época de lluvias o deshielo conviene descalzarse, teniendo en cuenta que el agua puede llegar por encima de la rodilla, por este lugar se andan más de cien metros hasta llegar al Pozo de la Górgora que continúa hacia un embalse de cuando funcionaba la mina, pero por el que no se puede pasar.

En este punto se asciende por una grieta estrecha que puede llegar arriba quien sea muy delgado, pero lo normal es ir hacia la derecha y subir por las estructuras de cuerdas hasta la salida, desde donde se ve todo el cañón. Desde este punto se desciende hasta llegar a la caseta de la mina, al otro lado del embalse, y por unos prados se llega hasta las ruinas de las construcciones de la mina. Allí hay un camino a la derecha que asciende hasta enlazar con el camino de inicio y llegar al polideportivo.



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