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Campeonato Provincial: 'Hebillas de plata para quien más tiene'

Campeonato Provincial: 'Hebillas de plata para quien más tiene'

LUCHA LEONESA IR

La Roca se mostró más efusivo que nunca después de sumar su séptimo campeonato provincial consecutivo. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen La Roca se mostró más efusivo que nunca después de sumar su séptimo campeonato provincial consecutivo. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 26/09/2021 A A
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Campeonato Provincial: 'Hebillas de plata para quien más tiene'
Lucha leonesa Víctor, Moisés, Tomasuco y Caberín, los luchadores en activo con más títulos provinciales ganados, sumaron un nuevo cinto
Hoy hablamos de otra historia. Mejor, hablamos de la historia pues ganar en el Provincial es entrar en la historia más larga (y bella) jamás contada, es escribir tu nombre al lado del de El Sastrín de Rucayo, el primer campeón hace 80 años (1931), que ya te produce escalofríos solo pensarlo, pensar que se dirá que el título va del Sastrín a ti.

Por ello, a quienes sueñan en lucha o en luchador les sudan las manos de otra manera solo pensando en que pueden atravesar la puerta de la historia.

Les sudan las manos de manera diferente, por ejemplo, a El Hombre Tranquilo de Valderrueda —Víctor Llamazares— y a David Riaño, el chavalín de Chucho. Los dos saben que abrir la puerta es muy jugoso, Víctor sumaría su quinto título, David ganaría con 17 años, como hiciera Felipe León, con unos meses más que Clemente. Se entiende que les suden las manos.

Se meten los dos en la final. Van dejando rivales en el camino con solvencia, Víctor si inmutarse, David con la insolencia de los 17 años y mucha lucha en el cinto. Se agarran y David presenta sus credenciales. No se arruga. Va a la guerra. Y hasta parece que lo lleva cuando el silbato detiene el ataque que acaba en una caída que ya no vale y parece despertar a un Víctor que se despacha con dos enteras de libro, la última un voleo con cruce que bien merece una quinta hebilla de plata. Una leve sonrisa parece decir que estas cosas se disfrutan haciendo honor a su apodo de Hombre Tranquilo.

En medios la historia llevaba 22 años estancada en dos nombres: El Divino (16 años) y Moisés La Roca (seis). Estaba claro que Moi quiere siete, y más en su pueblo. Pero hay más sueños. Sergio, el presidente, ingeniero, luchador, un tipo noble que honraría al Provincial y sería feliz: «Ya me gustaría ganar este corro, uf, sería un sueño». Pronto le tocó medirse a La Roca y dejó claro que no renunciaba a su sueño. Como ya ha hecho tantas veces le dio la primera a Moisés como quien cose un botón, sin inmutarse. El que sí se inmutó fue Moisés, que también pareció despertar como un ciclón. Y lo fue.

En semifinales le esperaba Adri, que ya no quiere esperar más por la gloria, aquello olía a cara a cara y a cara de perro. Lo fue. Como antres Sergio se adelantó Adrti y como antes... despertó ‘la bestia’ (con perdón) y reaccionó nuevamente como si se acabara el mundo. Golpe por aquí, por allá, cadera, tranque... y a la final.

Allí le esperaba su paisano, amigo y casi alumno, al menos admirador, Javier Alvarado, de los Alvarado de Cistierna (por cierto, mire el palmarés de hoy y Cistierna sigue siendo la Fabricona). Nada pudo hacer el chaval, la furia seguía desatada y los puñetazos al viento y el cielo del siempre sobrio Moisés dejaban claro que La Roca sabía muy bien lo que había hecho.

El séptimo consecutivo

Semipesados es una batalla abierta, y deportiva. En la tarde de los despertares a los favoritos dándoles una caída Rubo se la dió, bella y potente, a Tomasuco y, otra vez, Uco despertó enfurecido, su respuesta de ciclón, al aire y con cruce, acabó con Rubo conmocionado. Y después remató Tomás con solvencia, como hizo en la semifinal con Sansón Cabero.

Más ‘tranquilo’ llegó a la final La Perla, derrotó en la semifinal a Busi, último campeón provincial... de ligeros. Y en casa. Y con una hebilla de plata en el horizonte. Se hizo el silencio. Eran las ocho menos diez. Fue una final trabada, fruto de la igualdad, con medias, nulas y protestas, pero iluminados con esos rayos de lucha que lanza Tomasuco que le dieron un nuevo título, el quinto. No hay quinto malo aunque lo celebrara impasible, con esa paz que en nada recuerda a aquel niño guerrero que animaba a su hermano David.

A la llamada de la historia también acudió Caberín, ausente casi todo el año pero no el día de la hebilla, aunque ya tenía “creo que siete en casa”, lo miro al volver. Si eran siete ya son ocho, pues se llevó el título y, seguramente, el más agónico de todos los disputados. “Cierto, en la última parte de la final con Víctor realmente no estaba luchando sino echado encima de él, esperando que pasara el tiempo”. La suerte es que Víctor J. estaba parecido y Abel ya tenía en la despensa caída y media de tres medias arrancadas.
No está Caberín en forma y ya le dio guerra Edgar, el de Mozos de Cea, y mucha guerra, hasta el punto de darle caída y media, Unai el de Lillo que fue ‘la estrella’ de la tarde, ya que antes había tirado al líder de la Liga, Pedro Alvarado.

Pero Caberín, ganas, lucha y oficio, siguió su camino. Y no era buena noticia que en la final, en su cuarto combate, le esperara Víctor J. Después de una media quedó arrodillado con la cabeza sobre la lona, había dudas, pero se levantó, sumó la tercera media, aguantó como él mismo ha dicho y completó lo que la historia pedía, que ganaran los que más hebillas de campeón tenían en sus casas. A contar.

Lucha femenina


La lucha femenina no goza del privilegio de la historia, pero sí de hacerla, de llevar el mismo nombre y la misma hebilla de plata.

Y para ir haciendo historia hay un buen ramillete de jovencísimas luchadoras que ayer buscaban ir escribiendo su nombre entre las pioneras... o repetir, que las había que ya saben lo que es ganar.

En ligeros volvía a ser real la batalla final (en la final) entre Sandra y La Niña Justel, que mantiene la razón y sigue en ligeros. La final fue de las suyas. Se agarraron, se atravesaron y bajaron sus cabezas casi a ras del suelo, sus melenas y coleta tocaban la colchoneta, el forcejeo era eterno... hasta que Sandra se soltó y La Niña sonrió pues sabía que era un paso muy importante. Lo fue. Sandra tuvo que abrir su guardia y La Niña, a la contra, remató y ya no inscribe su nombre pues ya lo había hecho hace dos años. La Niña repite.

Y también suma su segundo título Priscila Martínez, ya que era la actual campeona... de ligeros. Pasaba unos gramos y se fue a medios, menos convencida de sus posibilidades pero fue dando pasos, ganó a Alicia en semifinales y la esperaba la favorita, Édili, ‘crecida’ después de dejar en el camino en semifinales a una Bea Riaño, que estaba muy motivada en casa y después de no poder luchar en Liga los últimos corros. Fue el combate más igualado pues en la final, inesperadamente, Edi nada pudo hacer ante una Priscila que parece tener el secreto de este título. Luchó mejor que nunca y consumó la complicada aventura de su segundo título en su segunda categoría.

La Ciclón de Yugueros, como siempre, se debate entre la sonrisa de poder ganar y los nervios que la encogen. Se sabe favorita pero no olvida que no era la actual campeona, que perdió ante Lucía la de Prioro, con la que se vio en semifinales y Lucía le dio una entera que le metió el miedo en el cuerpo.

Pero se recuperó, le salió el alma de Ciclón y primero remontó ante Lucía y minutos después remató la tarde ante Silvia, que también le metió el miedo en el cuerpo con otra entera que la emparada.
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