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Caminos que se entrecruzan en uno

Caminos que se entrecruzan en uno

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Marina Gay Ylla en Chile. Ampliar imagen Marina Gay Ylla en Chile.
Mercedes G. Rojo | 17/03/2020 A A
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Caminos que se entrecruzan en uno
Caminos femeninos del arte leonés (LXVIII) Marina Gay Illa es crítica, pasional, con mucha fuerza y a la que le cuesta mucho trabajo callarse ante las injusticias de la vida, realidad que se traduce en sus manifestaciones artísticas
"En Higuera la mayor asfixia es no morir de esta. Es no doblegar la voluntad del viento que pelea con fuerza, rasgando las ropas, azotando el pecho. Inclinando tu cabeza hasta llegar a los pies para no salir jamás de ese círculo en el que el cielo cae y la tierra arde, como una bomba incendiaria del impacto (…)". (Fragmento de ‘Higuera’. Marina Gay. Artista multidisciplinar).

Marina Gay Ylla (Madrid, 199), nuestra protagonista de hoy, es una joven multidisciplinar, de aquí y allá, viviendo hoy en León, participando activamente en muchas de sus propuestas culturales, cuya voluntad no se doblega fácilmente ante las dificultades. Navegando entre la literatura y la música, la encontré por primera vez en Astorga, donde ya vivía desde años atrás con su familia, joven estudiante del IES, sumamente participativa en todo lo que tenía que ver con la creación literaria, a través de un relato impactante que, con apenas 15 años, se llevó el 2º premio del Concurso de relatos ‘Jóvenes por la igualdad efectiva’. Tres años después llegaría también el Premio Joven de Poesía, en el Concurso ‘Con esencia de mujer’ que por más de veinte años promocioné la concejalía astorgana con motivo de la Semana de la Mujer , al tiempo que iba encontrándola en actividades literarias y musicales en las que participaba, estas segundas ligadas al mundo del viento y la percusión fundamentalmente; un potencial artístico entre dos aguas en las que nada con soltura desde niña, reconociendo en ello la influencia de sus padres que, desde chiquitina, la han puesto en contacto con todo tipo de música y le han dejado siempre al alcance de su mano numerosos libros, unidos a la premisa de que «en mi casa no existía eso de ‘son cosas de mayores’; no había conversaciones en las que se me restringiera el derecho a escuchar, preguntar u opinar». Ello le generó, dice, una continua curiosidad por el significado de cada nueva palabra escuchada que desembocaría en un importante empujón a la hora de escribir y por el léxico.

Marina se define como «una persona muy enérgica, con muchas ganas de aprender y probar cosas nuevas. Tengo muchas inquietudes, curiosidades (…) algo que me parece tremendamente positivo para formarme y crecer…», aspectos que lleva a lo académico, a lo artístico y a lo personal. Se matricula de Filología Hispánica en la ULE, para viajar posteriormente a Chile a completar sus estudios, país del que acaba saliendo hace apenas unos meses, ante la creciente gravedad de la situación política que se estaba dando en el mismo. Durante este tiempo, aquí y allá, se forma en cursos de poesía, microrrelato, cuestiones musicales,…, que dan lugar a múltiples proyectos en los que lo literario y lo musical se dan la mano buscando caminos por los que avanzar al unísono, y que se van desarrollando a uno y otro lado del océano. Crítica, pasional, con mucha fuerza y a la que le cuesta mucho trabajo callarse ante las injusticias de la vida, esta realidad se traduce a menudo en sus manifestaciones artísticas que dice le «nace(n) de las vísceras, para mí ejerce(n) una función de catarsis, una canalización de todo aquello que me ocurre y tiene que ser gestionado…» con una función de revolución frente a las situaciones que le parecen injustas o las causas que le parecen dignas de defensa y que consiguen enervarla frente a una sociedad injusta. Y así lo vuelca en sus textos con el fin de intentar conseguir en los demás el mismo efecto sufrido por ella, «enervar sus vísceras» para obtener de ellos una respuesta; como los artículos y las conferencias surgidas a partir de su experiencia respecto a los últimos acontecimientos de Chile.

Inmersa en la simbiosis música-literatura que «…me conforman, vivo, el mundo me toca y yo me doy al mundo a través de ellas», en la que «el arte es un bien de primera necesidad», podemos encontrarla en numerosos proyectos a través de los que manifestar esta realidad y que le permiten un crecimiento permanente. Como los que tienen que ver con el mundo del jazz, en el que existe una interesante corriente que enlaza literatura y música, y entre los que destaca los realizados con Alfredo Vidal como aquellos que le han aportado una forma diferente de ver la música y que enlazan, entre otros aspectos, con el proyecto ‘Jaula 13’, en el que participa junto a otros jóvenes a los que les propone «se nutran de arte en cada instante, que escuchen las historias que les cuentan los viejos, (…) que transformen todo el inconformismo que sientan en balas críticas de arte y sientan que es su disparo social, porque lo es realmente. Que no se dejen influenciar, si un arte les gusta que nadie se lo haga detestar. Si son músicos que beban música hasta del sonido del agua de las fuentes, si escriben que inspiren sus historias hasta en el cartel de una tienda de seguros. Lo que importa es lo que tengan dentro y la forma que le den bebiendo de las pequeñas cosas que hay fuera».

Llegados aquí, cierro con estos versos de Límite o niebla, compartidos en 2019 en Valparaíso (Chile) en un taller de poesía de la Fundación Pablo Neruda:

Yo no existo,/
soy la niebla que me sacrifica./
Soy la mancha de barro/
que recorta la hierba/
soluble/
imitando el paso/
que elaboran mis pies,/
hechos raíz,/
como los hongos,/
sin salida. (…)

Pero Marina Gay sí existe, como su música, sus poemas, relatos, y ellos si tienen destino. Tal vez, ustedes.
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