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Cabrera, las casas del ¡coño!

CULTURASIR

En el número 8 de la Calle del medio de Saceda se encuentra la casa premiada.|LA FUEYA Ampliar imagen En el número 8 de la Calle del medio de Saceda se encuentra la casa premiada.|LA FUEYA
Fulgencio Fernández | 12/07/2018 A A
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Cabrera, las casas del ¡coño!
Comarcas Sobre Cabrera pesó como una losa durante décadas el apellido de comarca pobre, y a la vez guardaba una riqueza incuestionable, una arquitectura popular como no había en la provincia. Casas ante las que se dice "¡coño, qué casa!"
León capital ha presumido durante mucho tiempo de un edificio al que llamaban popularmente ‘la casa del coño’ en Guzmán, en realidad la casa de Arce pero cuenta la leyenda urbana que en la época de su construcción —a mediados del siglo XX por el arquitecto Francisco J. Sanz Martínez— los leoneses y visitantes que llegaban a la ciudad por el puente de la estación no podían evitar la expresión que le dio nombre: «¡Coño, qué casa!».

Una comarca leonesa, Cabrera, ha tenido que convivir durante mucho tiempo con el apellido de «comarca pobre», aquella cuya realidad nos acercó Ramón Carnicer en su libro de viajes por ella, ‘Donde las Hurdes se llaman Cabrera’.

¿Justo? ¿No más merecido lo de pobre que otras tierras que lo evitaron? No es el debate. Lo que sí se trata de reflejar es otra ‘paradoja’ que se sume a una realidad histórica, que allí estaba el oro que los romanos se llevaron de las Médulas y que dejó una de las riquezas de Cabrera: los canales romanos que la surcan. La segunda paradoja sería que la comarca pobre guardaba en sus pueblos una arquitectura tradicional irrepetible, se podría decir que de las más ricas de la provincia.

Mucho se ha escrito sobre el perfecto matrimonio entre esta arquitectura y las necesidades de sus habitantes, sobre la utilización de los materiales que tenían a mano, su aprovechamiento, sobre los corredores, los hornos, las techumbres, las chimeneas, los palomares, las fraguas, los molinos... Tantos lugares en los que se decía «¡coño, qué casa»!

La última edición de los premios de arquitectura de la Fundación Prada a Tope han sumado una nueva «casa del coño», la ganadora del tercer premio, en la Calle del medio de Saceda, número 8, donde Raquel Méndez recuperó las dos plantas de una casa en muy mal estado, con especial atención a una de las señas de identidad de la arquitectura cabreiresa, los corredores de madera, con balaustres de castaño, como eran los de la edificación original.

Si Concha Casado la viera igual le arrancaba un pequeño taco, solamente un «bien hecho, coño».
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