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Buenismos y justicia

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06/10/2018 A A
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Buenismos y justicia
Debajo de los precios para pelo y barba, un cartel dice: «Los lunes, corte de pelo gratis para personas sin hogar y sin recursos». Lo vi este verano en la Barbería Christopher, en Gijón. No es que me acuerde del nombre, tengo una memoria de libélula y aún no voy a barberías; pero sé hacer fotos con el móvil, que es nuestra memoria externa en estos tiempos extraños.

En la cafetería Ágora, de Ponferrada, puedes tomarte un café y dejar algo para que inviten a otro, y lo que sea, a quien no pueda pagarlo. Sé que muchas más lo hacen con gente que pide cerca de sus locales. Un café no es nada y lo es todo.

Victoria Sánchez, presidenta de la asociación ‘Todos con Casa’, junto a sus ocho voluntarios, lleva tres años arreglando pisos en Jerez a propietarios que se comprometan a alquilarlos a precios bajos a personas y a familias que estén en una situación económica complicada.

La historia nos la contaba esta semana El País. La asociación ha recuperado ya doce viviendas, ahora ocupadas por personas mayores, familias con niños e inmigrantes que acaban de salir de pisos tutelados. A Sánchez se le ocurrió la idea cuando ella misma se vio en dificultades, tras ser despedida de una inmobiliaria. Entonces hizo unas fotocopias que metió en varios buzones. Ponían: «Soy Victoria, una madre soltera que no tiene nómina, pero me comprometo a arreglarte la casa si me la alquilas». Alguien contestó que sí. Victoria se levantó de nuevo y ahora devuelve el favor con los demás.

Cómo son estos buenistas, ¿eh?

Qué gente.

A veces no es cuestión de buenismo, y uso la palabra con admiración cuando otros la ridiculizan, sino de justicia.

El movimiento Me Too acaba de cumplir un año. Lo que es la fuerza de la verdad y de contarla. De perder el miedo. Cientos de mujeres han denunciado en estos meses acosos sexuales y violaciones cuyos autores se habían ido de rositas. Las últimas acusaciones han sido sobre el juez Brett Kavanaugh, propuesto por Trump para el Tribunal Supremo. Pase lo que pase, la batalla no será inútil, sino otro paso más para combatir ese desprecio a las mujeres que algunos tipos llevan en el ADN. O incrustado en el cerebro. Que se lo trasplanten ya o que se vayan.
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