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Bolardos

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OPINIóN IR

31/07/2020 A A
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Bolardos
Se acuerdan de aquel anuncio en el que un señor disfrazado de columna de parking se iba moviendo al ‘son’ del coche que estaba intentando aparcar hasta golpearle?

Algo así debe ser lo que han sentido las últimas 48 horas muchos conductores leoneses, ‘acosados’ por unos pivotes verdes de la anchura de las líneas divisorias de los carriles. Minutos me dicen que duraron algunos de ellos en pie, «erectos», que dice la oposición.

Más allá de la maña de los leoneses con sus coches, personalmente la instalación de los tales bolardos me parece innecesaria... en un mundo en el que se respetase la distancia de seguridad con el más débil, o lo que es lo mismo, el que circula sin carrocería.

En mis desplazamientos por la ciudad utilizo habitualmente el coche, la moto y la bicicleta. No me importa ir 20 kilómetros por hora más lento ni tener que utilizar otro carril si sé que la persona que va a estar a mi lado en bicicleta se va a sentir más segura.

Nadie obliga a nadie a utilizar el medio de transporte que prefiera, pero sí debe existir la oportunidad de que cada uno elija la opción que le convenga sin que una de ellas sea más peligrosa que la anterior. De eso se trata todo esto, aunque muchos no lo quieran comprender y no sean capaces de ceder los 3 minutos más que puede durar su trayecto a cambio de que otro se sienta un poco más seguro. Acostumbrado a circular por carretera, la sensación de que un coche te pase rozando a 90 kilómetros por hora no se la deseo a nadie, aunque termina haciendo callo. Ojalá cada uno de esos conductores egoístas vivieran una sola vez lo mismo, porque a buen seguro iba a cambiar su percepción.

Sin duda el plan de movilidad de León tiene muchas lagunas, las que seguramente vengan de querer hacer lo que la infraestructura no permite. Limitar más la velocidad en vías de salida y entrada a la ciudad tampoco parece tener demasiado sentido, pero lamentablemente la empatía y el sentido común no se pueden legislar.

Por el momento, guardemos un segundo de silencio por los bolardos caídos, nunca os olvidaremos.
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