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Bienvenida vacuna

Bienvenida vacuna

OPINIóN IR

14/01/2021 A A
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Bienvenida vacuna
A finales de noviembre nos llegó el anuncio de las farmacéuticas Pfizer y Moderna de que su vacuna contra el nuevo coronavirus funciona en el 95% de los casos. «Todo un notición» que cayó como un bálsamo en el mundo entero y causó revuelo inmediato en el sector sanitario, pero el bombazo fue la subida bursátil, la más fuerte de la última década. Eso indica dos cosas muy importantes: En primer lugar, que, desde el inicio de la pandemia, en el mes de marzo de 2020, lo más deseado y codiciado, lo más anhelado, por lo que más ha suspirado y soñado toda la humanidad ha sido precisamente esta vacuna. Gracias a ella se empezaba a ver el final del túnel, se acababan los miedos y las penurias. La crisis en la que estábamos tenía su origen en el coronavirus. El único modo de superarla estaba en la esperanza de tener una vacuna muy pronto. En segundo lugar, cuando pensábamos que en España no había dinero y que este era un país arruinado, sólo con oír la noticia de la vacuna, el dinero salió de sus escondites en cuestión de minutos e hizo su presencia triunfal en los mercados bursátiles. Los que lo tenían escondido estaban esperando ese momento.

Estamos a mediados de enero. La vacuna ya está a nuestro alcance desde el día después de Navidad que la recibió Araceli, nuestra pionera de las residencias de ancianos. En este momento el proceso es muy lento porque contamos con pocas dosis y en algunas comunidades aún no está bien organizado el procedimiento y van muy lentas. No se puede entender que en la primera semana unas comunidades hayan podido vacunar al ochenta por ciento y otras solamente el seis por ciento. Que no nos cuenten ‘milongas’ y se pongan en serio a vacunar porque, hoy por hoy, es la única salida que nos queda para vencer al virus. Confiamos en que pronto llegará la ‘riada’ de dosis porque son muchas farmacéuticas las que están a punto de tener el ‘visto bueno’ de la OMS. Dependemos de los políticos para preparar y organizar un protocolo eficiente de vacunación para la victoria final. La vuelta a la normalidad sin miedos y la libertad de movimientos. La inmunidad de rebaño que en nuestro país sólo se logrará cuando unos 35 millones de españoles estén protegidos por anticuerpos. La frase más repetida en el mundo es: ¡Ojalá llegue pronto el final de esta pesadilla!

Desde que apareció en el mundo esta pandemia del coronavirus la ciencia tomó conciencia del peligro y la capacidad de difusión del virus y los mejores laboratorios se pusieron manos a la obra para encontrar una vacuna como la única solución fiable. Se trataba de un hito científico sin precedentes en la historia de la investigación médica, pues nunca antes se había conseguido investigar y poner en el mercado una vacuna en menos de un año. Pero es que nunca antes el mundo había dedicado tantos recursos para lograr un tratamiento eficaz contra una patología. Estados, empresas e investigadores se han lanzado a una urgente carrera científica, jamás había habido tanta implicación. Turnos de día y noche, sin descanso. Los más famosos equipos de investigadores y todos en busca del mismo objetivo. La noticia de que las farmacéuticas Pfizer y Moderna lo han conseguido con garantías de seguridad, han generado la lógica reacción de alivio que ha dado un vuelco al turismo y comercio, a los mercados que empiezan a insinuar que «se puede». Aunque me temo que el mundo ha cambiado tanto este año que será muy difícil retornar a la vida de prepandemia y tendremos que afrontar nuevas formas de relación social, de trabajo o de ocio.

En un principio parecía que el mayor obstáculo que iba a encontrar esta vacuna era el miedo a la propia vacuna por la rapidez con la que salía al mercado, sin apenas tiempo de prueba y con el peligro de posibles complicaciones y secuelas. La frase más repetida era: «Yo no seré el primero, que otros vayan delante». Si en algo podemos fiarnos del CIS de Tezanos podría ser sobre la vacuna y en su barómetro de noviembre sólo un tercio de la población aceptaría administrarse las dosis correspondientes. Y si tenemos en cuenta que la OMS sitúa el umbral de la inmunidad de rebaño en más del 70% de la población, la distancia entre estos dos datos era enorme. ¿Qué soluciones nos quedarían? ¿Desechar la vacuna u obligar a vacunarse? No me gusta ninguna de las dos. Preferiría una opción intermedia en la que no fuera necesaria la presión o la fuerza, preferiría una campaña de información para que «entrásemos por el aro» convencidos, mejor que vencidos. A mi modo de ver siempre sería más convincente no hacer ningún caso a las estúpidas locuras de los antivacunas y negacionistas del virus y presentar una amplia campaña de información minuciosa y exhaustiva por parte de los técnicos de salud y virólogos prestigiosos y afamados de España en el sentido de que las vacunas son los productos sanitarios más fiables del mundo y nunca saldrían al mercado si no fueran eficaces o seguras. Y después lo que más confianza daría es el ejemplo. Si la vacunación comienza por las residencias de mayores, que son precisamente los más vulnerables y por los profesionales sanitarios, que saben algo de este tema y se fían, sin que haya sucedido nada, la tendencia cambia y empieza a extenderse la idea de que «lo mejor es vacunarse lo más pronto posible». Hoy, 14 de enero, ya se palpa en el ambiente el deseo de vacuna y sin ningún temor. La campaña informativa de prensa, radio y televisión ha ayudado en este sentido, pero principalmente ha sido el testimonio de los primeros vacunados que ha sido positivo y, aparentemente, sin complicaciones. El problema más urgente hoy es que nuestros dirigentes tengan claro el protocolo que deben seguir y diseñen una buena organización para que se acelere el ritmo de vacunación y utilicemos las dosis a medida que van llegando de las farmacéuticas. Ya hemos superado la excusa de las vacaciones navideñas y la terrible meteorología Filomena, ya empiezan a llegar las dosis de Moderna, ahora necesitamos una excelente planificación y acelerar el ritmo. Es un tema urgente. Somos muchos, casi todos, los que soñamos con estar vacunados. ¡Bienvenida, vacuna! y que muy pronto hayas inmunizado a la mayoría necesaria para poder llevar una vida normal y sin miedo a contagios.
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