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Beber el odio a borbotones

Beber el odio a borbotones

OPINIóN IR

22/11/2018 A A
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Beber el odio a borbotones
A uno le robaron los días y el alma, y por ello odiará eternamente. A otra le robaron las piernas, la niñez, pero supo encontrar el modo para impedir que el odio que comenzaba a brotar en su interior le robara, también, lo único que le quedaba, su futuro, su vida por venir, su camino. Supo encontrar una senda, seguro que dura y difícil, para no terminar convertida en un muñeco de trapo en manos de todos aquellos que quieren, que persiguen, que a sus sangrientos asesinos les suceda lo mismo que ellos sintieron en sus carnes, como si de ese modo el problema y su sufrimiento desapareciera.

Hay quienes se llenan cada día la boca de palabras como honor, justicia, libertad, ley, bandera, patria, pero que no conocen más honor que el propio, más justicia que la suya, la de los suyos, para los suyos y con sus reglas. Solo quieren la libertad de hacer y decir lo que ellos quieren pero privando de igual derecho a los demás, quieren decidir para ellos y para otros, aunque los otros quieran cosas diferentes. Imponen en lugar de convencer. Quieren leyes, las suyas, con sus formas y maneras, para condenar con penas seculares a los que cometieron delitos, eso sí, pero por los que ya pagaron. Se envuelven en banderas que justifican patrias inventadas, porque todas las patrias son inventadas, y en todas exhiben banderas inventadas. Tienen tanto odio en su interior que no les permite pensar, que no les deja ver que si miran hacia delante encontrarán un camino de esperanza pero que si siguen anclados en el pasado, este terminará destruyéndolos. Ese odio les provoca dolor y pena infinita. No han sabido reconciliarse consigo mismos. Han odiado, odian y odiarán sin darse cuenta de que en ese odio no encontrarán ni un momento de paz, que sus vidas seguirán vacías. Vomitarán lo peor de sí mismos en cuantos actos les den voz, para así tratar de justificar el dolor que quieren causarles a los que de ellos no tuvieron compasión, sin darse cuenta que actuando así se convertirán en sus iguales.
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