Publicidad
Cuando el enemigo a batir se llamó Filomena

Cuando el enemigo a batir se llamó Filomena

ACTUALIDAD IR

Ampliar imagen
T.G. | 08/02/2021 A A
Imprimir
Cuando el enemigo a batir se llamó Filomena
Sociedad El Quinto Batallón de la Unidad Militar de Emergencias, con base en Ferral del Bernesga, recuerda el operativo que desplegaron en Madrid para colaborar en el temporal de nieve
Nueve de la mañana. Siete grados centígrados en la Base Conde Gazola de Ferral del Bernesga. Cielo nublado con algún que otro claro que anuncia que en un rato saldrá el sol. No ha llovido mucho todavía desde aquellas previsiones meteorológicas que se cumplieron dejando los termómetros congelados en León y colapsando Madrid con una nevada histórica al poco de estrenar el 2021. Poco más de tres semanas es lo que ha pasado desde los estragos de la borrasca Filomena, un tiempo que no ha sido suficiente para borrar sus huellas. En algunas calles madrileñas queda aún el testigo de montones de nieve sucia congelada. Acabarán por deshacerse no así como la experiencia que vivieron los efectivos del Quinto Batallón de la Unidad Militar de Emergencias (BIEM V) de León que trabajaron en medio del temporal. «Fue impresionante», recuerdan ahora desde su base del Ferral junto a la maquinaria pesada que convirtieron en su mejor aliada para abrirse paso en mitad de la espesura y sin despreciar el trabajo de pico y pala, que también fue intenso, para abrir caminos en zonas de difícil acceso. «Nunca habíamos visto nada igual», reconocen quienes están curtidos en mil batallas en las que el enemigo a batir es el agua, el viento, el fuego, la tierra... Y esta vez fue la nieve.

Tuvimos que montar un puesto de mando debajo de un puente de la M-50 por la ventisca que habíaDentro del ámbito de intervención del BIEM V las peores previsiones aquellos días se cernían sobre la parte oriental de Castilla y León, por eso se trasladaron a Segovia como objetivo inicial y coordinados con la Delegación del Gobierno de la comunidad autónoma. Así lo explica el capitán José Javier Pascual, jefe táctico del primer relevo del personal desplazado quien no pierde de vista que en esta contienda hay una máxima para vencer: la colaboración. Por eso el 9 de enero, de Segovia se fueron a Madrid en apoyo al BIEM I, que es el batallón de esta unidad de las Fuerzas Armadas en Torrejón de Ardoz, para participar en la que han denominado Operación Tormenta Invernal Severa ‘Madrid’.

Llegamos a tener que abrir una vía en dirección contraria en una autovía para poder cruzar MadridLa columna inicial, formada por 38 vehículos y 74 militares, iba precedida por la cuña quitanieves y a ellos se unieron desde León otros 38 efectivos y 16 medios más con los que completaron el Subgrupo Táctico al mando del capitán Pascual con dos secciones de intervención, una al mando del teniente Narganes y otra con Núñez Marzán a la cabeza. Este último iba por delante para adelantar el estado en el que se encontraba el terreno. «Teníamos que reconocer el itinerario para cumplir con la prioridad marcada en aquel momento que era asistir a la población que se encontraba atrapada en las carreteras de Madrid por la gran cantidad de nieve acumulada», explica. Tenían que llegar a la A-4, entre Madrid y Toledo, y la situación no era fácil. «Hasta llegar allí fue duro, las carreteras estaban colapsadas con muchos vehículos atrapados y no podíamos pasar, con que tuvimos que abrir una vía de salida en dirección contraria en una autovía para llegar a nuestro destino», relata. Pero mientras llegaban allí, la gente salía a su paso pidiendo ayuda. Muchos ciudadanos acumulaban horas de espera dentro de sus coches y, en algunos casos, la paciencia ya flaqueaba. «Repartimos mantas, combustible para los vehículos, raciones de comida y buscamos una salida rápida para quienes necesitaban medicación y no la tenían con ellos en ese momento», recuerda.

Sus actividades se centraron inicialmente en la apertura de los principales viales (M-50, M-40, A-4, A6, M-501....) para restablecer la circulación en estas vías. Simultáneamente ayudaron en la apertura de los accesos a hospitales (Gregorio Marañón, Gómez Ulla, Zendal, La Paz, Virgen del Mar). También limpiaron calles como la Castellana, Arturo Soria, Alfonso XIII, Juan Bravo y ayudaron en la retirada de vehículos y árboles que impedían el correcto trabajo de los equipos de limpieza de estas zonas. También les tocó limpiar los accesos a importantes centros logísticos como el de Guadix o Torrejón de Ardoz así como en Mercamadrid, Correos o el Banco de Alimentos. Getafe, Alcobendas, Alcalá de Henares o Ciempozuelos fueron algunas de las localidades en las que tuvieron que ponerle coto a los efectos de la que parecía una borrasca imparable. «Imagínate el tiempo que hacía que una gran ventisca nos obligó a tener que instalar nuestro puesto de mando bajo los túneles de Boadilla», recuerda el capitán Pascual que no olvidará otro enclave en el que asentó aquellos días su puesto de mando: en la plaza de Cibeles. «Eso sí que fue histórico, no se vuelve a repetir en la vida», comenta.

Encontramos hasta un Maserati con las llaves puestas, sin nadie dentro en mitad de una carreteraFueron días intensos y de ellos acumulan un buen puñado de anécdotas que pueden contar ahora con una sonrisa a pesar de la dureza del trabajo de aquellas jornadas como la que relata el teniente Núñez Marzán: «Encontramos hasta un Maserati con las llaves puestas, sin nadie dentro y en mitad de una carretera». Pero no todo fueron sorpresas así y tampoco olvidan el nerviosismo y la impaciencia, el frío que muchos pasaron tras horas y horas dentro de los coches esperando a que amainara. Mientras, la nieve no dejaba de caer.

Cuñas quitanieves, cargadoras con fresadoras, retroexcavadoras y minimáquinas fueron algunos de los medios que desplazaron a Madrid. Al volante de una de las cuñas iba el cabo Jambrina, operario de quitanievess que ha vuelto a la base como experto en la materia. «Es la primera vez que me enfrentaba a tanta nieve y durante tanto tiempo», reconoce.

Tras varios días trabajando en Madrid en turnos de 12 horas, el 12 de enero partieron de la base leonesa de Conde de Gazola otros 108 militares para relevar al personal. En este caso, el mando del SGT-León lo recibía el teniente Gonzalo Saiz y los jefes de las dos secciones, el teniente Ruiz y el brigada Gallardo. Con ellos iba el soldado Luis Alberto Casado, de la Compañía de Ingenieros de la sección de máquinas del pelotón de cadenas. Este conducía una cargadora con la que llegó a sacar a cinco máquinas quitanieves, que también se quedaban atrapadas. «Es una máquina de 13 toneladas capaz de sacar de la nieve a un tráiler cargado de coches», cuenta. «Había montañas y montañas de nieve, era una cosa exagerada lo que había aquellos días en Madrid», incide el soldado Casado.

Antes de Filomena, la UME se había enfrentado al temporal Bella que sepultó en nieve el Valle de ValdeónPero los efectivos de la UME que salieron de León para colaborar con el resto de Fuerzas Armadas en el temporal Filomena ya se habían enfrentado pocos días antes, el 5 y 6 de enero, a otro temporal que fue el que más afectó a la provincia de León. Bajo el nombre de Bella dejó incomunicados a varios pueblos del norte del territorio leonés. En el Valle de Valdeón la nevada fue tan acusada que pidieron ayuda a la UME para abrir accesos a los pueblos y rápidamente se movilizaron para acudir allí. «Nos sirvió de entrenamiento previo y mucho de lo que hicimos allí nos tocó ponerlo en práctica en Madrid», explican. A pesar de lo diferente de las circunstancias al final el objetivo de todas y cada una de sus operaciones es el mismo: ayudar. Y hacerlo con premura. La capacidad de reacción de esta unidad militar es tan inmediata que en 15 minutos pueden estar listos para partir hacia el destino donde se les requiera haciendo gala de su lema: ‘A la emergencia como leones’.

El 17 de enero se completó el repliegue del BIEM V a la Base Conde de Gazola después de enfrentarse a un nuevo temporal tras el que volvió la calma. Entrenar, aprender más, mejorar. Volvieron a esa rutina que les hace estar siempre como al pie del cañón pero que en realidad es estar al pie de quien les necesite. Abren caminos en la nieve, cosen tierra que tiembla desde las entrañas, se enfrentan al fuego, ponen diques al agua. Como leones.
Volver arriba
Newsletter