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Balance

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OPINIóN IR

03/01/2017 A A
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Balance
Como es habitual y costumbre, a final de año toca hacer balance. Las grandes, medianas y pequeñas empresas hacen balance de su situación, a título individual las personas tenemos la buena o mala costumbre de hacer también balance de lo que ha sido el año. Si ha sido un buen o mal año, si hemos tenido contratiempos, alegrías. Cómo no, hacemos propósitos de enmienda, de cambiar muchas cosas que no nos gustan de nosotros mismos, de tener las mejores intenciones, de poner fin a muchos aspectos o situaciones que no nos gustan, de comenzar un nuevo año con esperanza e ilusión. Desgraciadamente la esperanza y la ilusión no siempre depende de nosotros mismos, sino de las decisiones de los demás. Decisiones de nuestros gobernantes, de nuestros vecinos, nuestros jefes en el trabajo, incluso de nuestros familiares. El año 2016 no ha sido de plena satisfacción en lo referido al plano laboral, económico y social. No debemos caer en el pesimismo, más bien debemos cargar las pilas y luchar por nuestro bienestar. Pero no es menos cierto que después de tanto tiempo inmersos en la crisis, el año que despedimos no es el año de la abundancia, de la justicia social y la igualdad. Seguimos peleando contra una desigualdad que se ha visto acusada cada año, de una subida insignificante de las pensiones de un 0,25%, de una tasa de paro en León de un 20% en una población de unos 127.000 habitantes, de una subida del precio de la luz de un 4,2% en diciembre. Seguimos con una inestabilidad laboral sin precedentes en la historia de nuestro país, con una contratación mayoritariamente temporal frente a la disminución de los contratos fijos, de una sanidad cada vez más deficiente, donde las listas de espera son muy largas, donde necesitas una semana de antelación para obtener una cita con tu médico de familia, aulas escolares cada vez más masificadas, con una reducción de personal docente y sanitario sin precedentes. Una sociedad con menos justicia social y más desigual, una sociedad donde se han acentuado las diferencias de clase. A pesar de que me gustaría decir lo contrario, el balance del 2016 es muy negativo, y de quién es la responsabilidad también lo sabemos. No perdáis el ánimo y luchad por lo que os corresponde, la justicia y la dignidad.
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